miércoles, 11 de febrero de 2015

Cuando Heydrich leyó a Cantillón

La mayor operación de falsificación de moneda de todos los tiempos fue la operación Bernhard, promovida inicialmente por el jefe de Seguridad del III Reich, Reinhard Heydrich, y ejecutada posteriormente por un oficial de las SS, Bernhard Krüger, que dio nombre a la operación.

No es momento de ponernos a contar aquí esta rocambolesca y fascinante historia. pero baste con decir que al final consiguieron colocarle al gobierno británico el equivalente a lo que hoy sería un billón y medio de euros.

Los ingleses, que nunca consiguieron distinguir los billetes fabricados por los nazis de los auténticos, optaron por dar por buena la falsificación e ir retirando el dinero de la circulación poco a poco. 

Lo interesante del asunto, para lo que nos ocupa hoy en día, es otra cosa:

La idea inicial de Heydrich era bombardear literalmente Inglaterra con dinero falso, de manera que el país entero amaneciese lleno de billetes y su economía implosionase. Sin embargo, Heydrich leyó en algún momento la teoría de Cantillón y decidió no hacerlo.

Cantillón fue un economista neocláisco eclipsado por Adam Smith. En su teoría sobre la moneda falsa decía que no sólo la moneda mala sustituye a la buena, sino que lo hace de un modo determinado, enriqueciendo más a los que la obtienen en primer lugar y mucho menos a los últimos que la consiguen.

La explicación de esto es sencilla: como la moneda falsa genera inflación, al repartir a misma riqueza entre más billetes, los primeros que la consiguen pueden disfrutar de su valor original, y los últimos ya sólo pueden disfrutar de su valor devaluado.

Esta es la razón por la que Heydrich dejó escrito que el dinero no se arrojase sobre Inglaterra, sino que se repartiese entre los agentes alemanes y los ingleses pronazis, de modo que hiciese el mismo daño, pero beneficiando a los suyos, que podrían comprar propiedades y cuanto fuese necesario al valor de la libra "sana" mientras los demás se comían los perjuicios de la moneda recién creada.

Y esa es la razón por la que el Banco Centra Europeo entrega el dinero recién creado en primer lugar a los bancos en vez de realizar las inyecciones monetarias directamente a empresas o ciudadanos.

¿Lo pilláis ahora?

Lo hacen completamente aposta.

sábado, 10 de enero de 2015

Cuando jugamos a favor de la industria farmacéutica

Nos ahorraremos rollos: el precio de un  fármaco tiene que ver, sí, con el coste de su desarrollo, pero no principalmente, puesto que esto afecta al precio mínimo y casi nunca los vemos a precios mínimos. Lo que de veras marca el precio de un  medicamento es el precio que sus compradores están dispuestos a pagar por él. 

Hasta ahí, todo claro.

En Europa, el comprador principal de medicamentos, casi en régimen de monopolio, son los sistemas públicos sanitarios. Un medicamento pasa unas pruebas determinadas, es incluido en tal o cual sistema de salud, y los Gobiernos pagan por ellos cuando la gente los necesita.

¿Pero cómo se fijan esos precios?

Pues negociando, como siempre. Si mne cobras mucho te compro menos, y ganarás menos, as-i que procuremos ambas partes llegar a un equilibrio donde tú ganes y yo no pierda, etc...

¿Y qué jugada se le ha ocurrido ahora a las farmacéuticas? 

Sacar un medicamento novedoso, como en el caso de la hepatitis C, ponerlo a un precio salvaje, y usar a los ciudadanos para que presionen a su Gobierno y lo obliguen a pagar sin rechistar. ¿Quien gana ahí? La industria farmacéutica, que puede permitirse en prensa todas las campañas del mundo. ¿Y quién pierde? Los ciudadanos, que además de ser tratados como perfectos imbéciles ven que se destina a un medicamento el presupuesto que antes iba a otras cosas.

Si la jugada funciona, el próximo medicamento que aparezca, no costará 6.000 € por tratamiento, sino 10.000 y el siguiente 20.000 ¿Por qué no cobrar el doble si la gente va a obligar a su Gobierno a pagar? ¿Qué razón puede haber para bajar un precio si vendes lo mismo y con tres veces más beneficios?

A ver si nos queda claro: si  hay que pagar lo que pidan, sin límite en el precio, porque la salud todo lo vale, entonces no hay límite en lo que nos pueden sacar. A no ser que su avaricia tenga límites, pero prefiero no fundar mis esperanzas en eso...

jueves, 13 de noviembre de 2014

Independencia y corralito son inseparables pero, ¿por qué no lo dice nadie?

Hablando estos días con varios economistas catalanes partidarios de la independencia me he encontrado, para mi sorpresa, con que todos ellos, sin excepción, saben que la independencia es inseparable del corralito, pero ni uno solo está dispuesto a explicárselo a la gente.

Quizás sean las presiones del entorno, el miedo a ser tachado de derrotista o el sincero convencimiento de que todo lo que realmente se desea cuesta un sacrificio. No entro en eso, ¿pero por qué no se explica lo que ocurre realmente en el mundo actual? ¿Por qué no lo explica Mariano Rajoy tampoco, cuando podría utilizar este argumento para convencer a la gente en vez de, simplemente, cerrarse en banda?

Me temo que nos hemos encontrado con un tema que es tabú. Vamos a echarle un ojo.

-Si la separación fuese consensuada, habría que ver lo que tiene, aún así, que decir la Unión Europea. Los belgas, que llevan años acariciando la idea, no las tiene todas consigo. De todos modos, este no es el escenario actual, y menos ahora, que se habla ya de unas plebiscitarias y una Declaración Unilateral de Independencia (DUI en lo sucesivo).

-Si la secesión fuese unilateral, Cataluña quedaría excluida temporalemnte del Euro, y por bien que marchasen las negociaciones para su regreso, esto podría durar años. El problema no es España, con la que, por bien de ambas partes, podrían negociar fácilmente, sino la oposición de otros países que no querrían en modo alguno aceptar el precedente.  Tenemos, por ejemplo, el caso de Rumanía, y sus problemas con Transilvania, o Estonia, Letonia y Lituania, con provincias enteras habitadas mayoritariamente por rusos. Buena suerte para convencer a esos con lo que está pasando en Ucrania.

-Una vez que Cataluña queda fuera del Euro, hay dos opciones: o crear una moneda propia o seguir operando con el Euro sin ser emisor ni tener poder alguno sobre él, ni contar con el respaldo del emisor, el BCE.


  • En el primer caso, la gente querría a toda costa conservar sus euros, pues se desconoce el valor de la nueva moneda. dónde será aceptada, y a cuánto te la cambiarán. La gente correría en masa a buscar sus ahorros, con lo que sería necesaria la inmediata imposición de un corralito para que la banca entera no saltase por los aires.
  • En el segundo caso la que carecería de respaldo y de prestamista de respaldo sería la banca, con lo que no podría devolver unos depósitos que mayoritariamente tiene fuera del territorio. Esto lleva igualmente al corralito, pues la banca no puede dar a al gente un dinero que ni tiene ni puede conseguir, sobre todo en una moneda que no emite su Gobierno. Carecer de moneda., además, es algo que no puede permitir ningún Gobierno moderno, pues eso le priva de cualquier decisión monetaria, e incluso complica terriblemente el pago de los salarios públicos, pues no siempre se armonizan los ingresos con los gastos.
El corralito, por tanto, es inevitable. ¿Pero por qué nadie lo menciona?

En Cataluña no se menciona porque enfriaría los ánimos y estamos hablando de un proceso que se ha planteado desde el punto de vista emocional. Si a la gente le dices que es probable que pierda sus ahorros o que no podrá contar con ellos durante un tiempo indeterminado, olvídate de su apoyo.

Lo raro es por qué no se menciona el tema desde Madrid. O Rajoy simplemente es un estafermo que pasa de todo (posibilidad no descartable) o teme que, de todos modos, nos comamos un corralito los españoles en un plazo no muy lejano, cuando el BCE se canse de  prestarnos, lo que le lleva a pensar que es mejor no mentar a la bicha.

Otra cosa no se entiende.




sábado, 1 de noviembre de 2014

España y los nombramientos


Hay ciertas cosas que es mejor contarlas con una anécdota, sobre todo si se quiere evitar decir palabras gruesas o regresar al manido camino de que todo es una mierda. Además, las anécdotas históricas nos ayudan a constatar que algunos problemas vienen de lejos.
 Cuenta Echegaray en el tomo tercero de sus Recuerdos, que en una ocasión vio representar en un teatro de segundo o tercer orden, una comedia de cuyo protagonista estaba encargado el célebre Maria­no Fernández. La comedia gustó, y, entre grandes aplausos, llamaron al autor. Mariano Fernández se pre­sentó en escena y dijo, según la fórmula consagrada:

— La obra que hemos tenido el honor de representar es originar de don Fulano de Tal.

Y el público vociferó:

— i Que salga, que salga!

Pero claro, el autor no estaba allí y el actor manifestó que don Fu­lano de Tal no se encontraba en el teatro. Pero como el público insistía en que había de salir, aunque no estuviese, Mariano Fernández, con el desahogo que le era propio y que tan bien le sentaba como actor, se adelantó y dijo:

— Don Fulano de Tal, que es el autor de la obra, ya he dicho que no está en el teatro; pero está don Mengano, que es muy amigo suyo: si el público quiere, podrá salir.

Y el público, a una voz, gritó:

¡Que salga el amigo!

Y a la fuerza sacaron al amigo, y el público le tributó una inmensa ovación.

Trae Echegaray a colación esta anécdota, asegurando que es abso­lutamente verídica, a propósito de su nombramiento para la dirección general de Agricultura: “yo no tenia méritos para ello, ni sabía una palabra de Agricultura, pero el que tenñía méritos y era un gran entendido en la materia era mi padre, así que por derechos de primogenitura entendieron que bien podía ser yo director del Ramo”.

Tócate los...

domingo, 5 de octubre de 2014

Coste de producir un barril de petróleo

Como es natural, el coste de producir un barril de petróleo depende del lugar del que se saque, las condiciones geológicas, las características de ese petróleo y el procedimiento que se emplee, ya sea extracción tradicional o fracking.

Dejamos una gráfica sobre el coste de un barril. Ojo al asunto, porque esto es lo que determina por debajo de qué precio no se puede satisfacer la demanda y comienza la escasez. El precio máximo lo determina el precio que la economía puede soportar sin colapsarse.

A medida que el precio de extracción aumenta, el margen opoerativo se estrecha...



lunes, 29 de septiembre de 2014

El IPC encadena tres meses en negativo y cae el 0,2 por ciento en septiembre

El Índice de Precios al Consumo ha encadenado su tercera caída consecutiva, con lo que los precios en España vuelven a caer, confirmando el estado de deflación al que nos encaminamos en los últimos tiempos.

La menor bajada sufrida en este mes de septiembre respecto a meses anteriores se explica, según el INE, por la estabilidad en los precios de los alimentos frente al descenso que sufrieron en el mismo periodo del año anterior.

En todo caso, ni la demanda interna ni los precios medios parecen despegar.

Como punto positivo, para el dato, que no para los ciudadanos, cabe computar el incremento del precio de la electricidad, que maquilla el dato, pero no ayuda tampoco a la recuperación económica, al encarecer el precio de la energía, uno de los componentes básicos de la producción de bienes y servicios. El encarecimiento de la energía puede mejorar el IPC, pero desde luego no mejora la competitividad ni incentiva la inversión, con lo que, si se descontara este efecto, la caída de precios sería aún mayor.

Las preocupaciones por la recuperación son, por tanto, algo más que simples sospechas, toda vez que el desempleo se mantiene en niveles de más del doble de la media europea.


jueves, 25 de septiembre de 2014

El oro como material inútil

El oro tiene algunas aplicaciones industriales y en ese sentido no se puede decir que sea completamente inútil, pero en su función de depósito de riqueza se apoya más en la superstición que en cualquier otra realidad.

Decía Herbert Marcuse que uno de los más graves problemas del capitalismo es el constante empleo de recursos humanos y materiales en la realización de actividades inútiles. Pues bien: una de ellas es la minería del oro.

¿Tiene acaso sentido sacar el oro del corazón de una montaña, a tres mil metros de profundidad, para fundirlo luego y encerrarlo, también de por vida, en la caja acorazada de un banco? Desde luego, es una terrible insensatez, y si tiene sentido a nivel económico, esto demuestra que lo que carece de lógica es el sistema económico.

El oro estaría mucho mejor en el corazón de esa montaña, y los recursos empleados en sacarlo (montones de energía, maquinaria y seres humanos) serían más productivos en cualquier otra cosa, máxime cuando el oro no es ya ni siquiera patrón monetario y cualquiera puede imprimir todo el dinero que quiera sin respaldo alguno del preciado material amarillo (una de las causas de que nos vaya como nos va, por cierto). Cuando el oro servía de patrón para el intercambio, podía ser interesante su extracción para respaldar la emisión de moneda, o para acuñarlo en sí mismo, pero una vez desaparecida esa función, el oro se ha convertido en un metal más que, poco a poco, ajustará su cotización a la utilidad que se le confiera.

La inversión en oro puede ser muy rentable (o no) pero no deja de ser caprichosa, una moda, un producto cultural, basado en la tradición de su valor, no en la importancia de su uso. Algunos lo han entendido y se están saliendo de este mercado, conduciendo al precio del oro a una larga trayectoria bajista, mientras buscan algún depósito de valor que realmente represente algún tipo de utilidad en tiempos de necesidad.

¿Cual puede ser el sustituto? De momento no lo sé, pero mucho me temo que, al paso que vamos, lleguen a ser las latas de sardinas y los paquetes de lentejas.