lunes, 30 de abril de 2012

Nos vamos al carajo en columna de a dos (y con banda de música)

España ha entrado oficialmente en recesión por el descenso continuado del consumo privado y el frenazo de las exportaciones, según los datos del BdE publicados la pasada semana. Y, lo que es más grave, el Banco de España advierte que lo peor está por llegar. Se trata por tanto de una doble recesión, algo que jamás había ocurrido en nuestro país desde la Guerra Civil. Sin embargo, y como viene siendo habitual, la situación es mucho peor de lo que reflejan los datos oficiales. Para Paul Krugman, “ya no se puede hablar de recesión, España se encuentra en una depresión en toda regla”. Es decir, una grave crisis económica prolongada, profunda y acumulativa, con incrementos anormales del paro, caídas profundas del consumo, la inversión y la riqueza, y cuya duración puede extenderse entre tres y diez años.


Con una tasa de paro oficial del 24,4% y real del 26,5% -sumando los 435.000 “parados desencantados” que la semana de la encuesta no habían realizado búsqueda activa de empleo y que el INE clasifica como inactivos- (una tasa  superior a la de EEUU en el peor momento de la Gran Depresión), un 51% de paro juvenil, una población crecientemente empobrecida de la que un 23% vive por debajo del umbral de la pobreza, unos 1,7 millones de hogares con todos sus miembros parados y cuatro de cada diez parados sin subsidio, hablar de recesión supone un engaño a los españoles. Si no se han producido todavía casos graves de hambre es solo debido a la impagable labor de Cáritas y de las órdenes religiosas, que se encuentran literalmente desbordadas, mientras unos sindicatos depredadores y corruptos aún no han ofrecido ni un plato de sopa a un hambriento.


Desesperanza generalizada


La velocidad y la profundidad en la destrucción de la riqueza de las familias jamás había alcanzado la dimensión actual en tiempos de paz: el equivalente a un 50% del PIB desde enero. La pérdida de valor de las empresas del IBEX supera los 100.000 millones de euros desde esa fecha, que se añaden a los 200.000 perdidos desde 2008; la pérdida de valor de las viviendas, 1,5 billones desde 2008 o 400.000 millones, también desde enero. La renta disponible de las familias, el motor fundamental de una economía, despuésde cuatro años ininterrumpidos de caídas, volverá a caer en mas de 40.000 millones de euros en 2012 no solo por el paro, la inflación y la caída de remuneraciones reales, también por la fuerte subida de impuesto sobre la renta, y el aumento brutal de los impuestos sobre el ahorro y el impuesto de bienes inmuebles. Y mientras millones de familias luchan por sobrevivir sabiendo que sus hijos vivirán peor que ellos, Rajoy sigue desaparecido y sin liderazgo.


Y por si este entorno de depresión no fuera ya lo suficientemente dramático,el déficit del Estado en el primer trimestre alcanzó un 1,85% del PIB (el 7,4% en tasa anual, que con el déficit de CCAA y Ayuntamientos supera el 10% del PIB), un 75% más que el año anterior, para financiar gasto corriente, para que las CCAA puedan continuar el despilfarro. Después está la Seguridad Social, porque los ingresos no cubren ya los gastos de la misma y la diferencia está creciendo exponencialmente. Y, además, aunque no cuenta como déficit computable, tenemos el río de dinero para mantener cajas que deberían haber sido cerradas, la última, Caixa Catalunya, que costará 8.800 millones de euros a los contribuyentes, o con una Bankia inviable y, según el FMI, desastrosamente gestionada cuya intervewnción está cantada y nos costará 50.000 millones. ¿Con qué derecho Rajoy saquea el erario público otra vez, gracias a lo expoliado de renta y ahorro de los españoles, en lugar de cerrar las cajas y procesar a los responsables? Es algo intolerable para la nación.


La intervención es la única esperanza posible antes de una revuelta social cada día más cercana. Supondría que España pasaría a ser dirigida por verdaderos profesionales de la economía, no por políticos incompetentes y moralmente corruptos que jamás nos sacarán de la crisis


¿Hasta cuándo piensan estos irresponsables seguir auxiliando a unas CCAA que no están en absoluto comprometidas con la estabilidad presupuestaria? No dicen que van a intervenir las CCAA que no cumplan, ¿pues a qué esperan para intervenir Valencia, Murcia o Castilla La Mancha, que ni cumplen ni van a cumplir?; ¿y qué hay de Andalucía o Cataluña, que ya han anunciado categóricamente que no piensan cumplir, mientras reciben miles de millones del erario público para tapar sus agujeros? Estamos en manos de insensatos que utilizan el dinero de los españoles como si fuera escombro. Y ahora Montoro dice que España necesita endeudarse en 114.000 millones, pagando el 90% más de interés por las letras, con un bono a 10 años al que los seguros de deuda (CDS) dan ya un 50% de posibilidades de impago, a lo que se suman 148.000 millones más por vencimientos de deuda. En total, 262.000 millones o el 25% del PIB.


Estos irresponsables pensaban que las compras de los bancos españoles con el dinero del BCE, del que se están llevando los dos tercios del total de la eurozona, no tenían final, pero resulta que sí. Santander y BBVA no compran más deuda al Tesoro. ¿Quién, entonces, les va a comprar los casi 200.000 millones que faltan para cerrar el año? Aún peor, la rebaja de rating de S&P en dos escalones y con perspectiva negativa, a solo tres peldaños del bono basura, obligará a fondos y bancos internacionales a vender masivamente deuda española. ¿Con qué dinero va seguir financiando entonces Rajoy el despilfarro autonómico y un sistema financiero quebrado?; ¿a qué coste inasumible piensan colocar tan ingente cantidad de deuda? Unos y otros están hundiendo el país para los próximos cien años.


Una pérdida de credibilidad histórica


Frente a todo esto tenemos un Gobierno sin plan ni estrategia alguna, sin cohesión, dedicando sus mejores esfuerzos a apuñalarse los unos a los otros. Ni se plantea recuperar la soberanía económica dividida en 17 pedazos, lo más esencial junto con la recuperación del crédito para superar la crisis. El Ejecutivo es tan cobarde  que ni siquiera ha acometido la reforma del BdE, cuyo prestigio está por los suelos, ni destituido a su gobernador, principal responsable junto con Zapatero de nuestra ruina económica. Un Gobierno que ni siquiera se plantea una alternativa energética racional, ni de lucha contra los monopolios, lo que nos lleva a pagar los precios de los productos petrolíferos antes de impuestos, del gas, de la electricidad, de las telecomunicaciones y de los servicios bancarios más caros de Europa. Cualquier gobierno sensato hubiera tomado medidas drásticas de recorte de gastos inútiles, algo sencillo cuando el despilfarro de dinero público supera los 110.000 millones.


Nunca en la historia de las democracias un presidente había perdido tan enorme caudal de credibilidad y de esperanza en tan poco tiempo. Todas y cada una de las afirmaciones de Rajoy, desde “hay que bajar impuestos” a “jamás implantaré el copago” pasando por “tenemos un plan perfectamente diseñado para salir de la crisis” o “no emplearemos un euro de dinero público en rescatar a la banca”, se han demostrado falsas en poco más de 100 días. Ha subido impuestos, ha implantado el copago y no tenía plan alguno. A día de hoy, ya da igual lo que Rajoy diga o prometa: su credibilidad en los mercados es cero, solo las cifras de déficit y paro cuentan, y son desastrosas. Mientras, los mercados empiezan a descontar ya que hasta los grandes bancos tendrán que ser intervenidos y la fuga de capitales se convierte en un torrente. Todo lo demás es música celestial.


La intervención: el único camino


Cada vez resulta más difícil evitar una sensación de desesperación y de impotencia. La casta política, empezando por un Gobierno ineficaz y siguiendo por la oposición (que hace todo lo que está en su mano para desestabilizar el país), los nacionalistas (en chantaje permanente a la nación) y los sindicatos (con su larga tradición de destrucción de empresas) está llevando a España hacia el desastre. Una nación no puede continuar viviendo así año tras año, de promesas vanas e incompetencia manifiesta, viendo como se destruye cada día su riqueza, como la clase media, el gran pilar que ha sostenido el crecimiento de nuestra economía, está siendo eliminada y sin el más mínimo horizonte de esperanza. La intervención es la única esperanza posible antes de una revuelta social cada día más cercana. La intervención supondría que España pasaría a ser dirigida por verdaderos profesionales de la economía, en lugar de por políticos incompetentes y moralmente corruptos que jamás nos sacarán de la crisis.


La intervención supondría que, ante una propuesta a boleo de “recortar” 10.000 millones en Sanidad y Educación, se hubiera implantado la propuesta de Esperanza Aguirredevolver al Estado Justicia, Sanidad y Educación, lo que hubiera supuesto un ahorro de 48.000 millones, sin copagos ni tasas; la intervención supondría que antes de subir un solo impuesto se acabaría con los 34.000 millones en duplicidades; que antes de subir el gas, la electricidad o los servicios bancarios, se acabaría con los monopolios; que antes de recortar inversiones e investigación se recortaría gasto corriente; que antes de dejar al Estado sin dinero para funcionar correctamente se cerrarían las diputaciones, incluidas las vascas, porque o sobran las Diputaciones forales o sobra el Gobierno Vasco.


En todo caso el diagnóstico es claro: el problema no es el PP, no es el PSOE, no es IU, ni siquiera los nacionalistas. El problema son todos ellos, todas estas mafias legales dedicadas a saquear España, instaladas como casta parasitaria, privilegiada, financiada íntegramente con el expolio a los contribuyentes, con 500.000 cargos de designación política, el doble que Italia y 300.000 más que en Alemania, aparte de los cientos de miles de familiares, amigos y correligionarios, y donde la oligarquía económica está exenta, vía SICAVs,de la mayoría de impuestos. O desmantelamos esa casta o no hay supervivencia posible.



Roberto Centeno en Cotizalia.com




miércoles, 25 de abril de 2012

Las verdaderas intenciones del gobierno Merkl

Los eurobonos son seguramente necesarios, pero me parece que es pronto. Llevo tiempo sospechando que los eurobonos están en el plan de Merkl para el futuro, pero sólo cuando haya conseguido que los gobiernos díscolos se aprieten el conturón lo suficiente y hayan pasado por el trago de recortar lo que de otro modo nunca hubiesen recortado.

A mi juicio, se trata más de una diferencia de opinión en lo plazos que en los medios para resolver el problema.Alemania quiere que se acabe la alegría (eufemismo por despelote) presupuestaria de los países del sur, y está consiguiendo imponer su ley del terror en España, Grecia, Italia y Portugal. Cuando logren que nos entre en la cabeza esa idea tan básica de que la deuda pública hay que devolverla, aflojarán la mano.

Siendo gráfico, creo que al idea es levantarnos del barracón a las cinco de la mañana, darnos una pala a cada uno, encañonarnos con una ametralladora, mandarnos cavar una fosa y ordenarnos que nos desnudemos ante la fosa. Y luego no habrá fusilamiento, pero todo el mundo se dará por enterado...

No es un método muy sutil, pero resulta bastante convincente...


[caption id="attachment_973" align="alignleft" width="267" caption="Dejando pasar el tiempo..."]Dejando pasar el tiempo...[/caption]

Se discute en todas partes la conveniencia de que el Banco Central Europeo acepte emitir eurobonos de una buena vez, y cada día se alzan más voces señalando que la política alemana de austeridad es suicida. Quizás peque de exceso de optimismo, pero creo que la cosa está en cierto modo bajo control, aunque eso, sí, y por desgracia, no bajo el nuestro.

Los eurobonos son seguramente necesarios, y sólo mediante su utilización se podrán sanear de una buena vez los balances de los bancos para que el dinero fluya de nuevo hacia los inversores y los consumidores. Los eurobonos, y una pequeña o mediana inflación se acabarán imponiendo con el tiempo, pero me parece que aún es pronto si seguimos su lógica de cómo deben funcionar las cosas.

Llevo tiempo sospechando que los eurobonos están en el plan de Merkl para el futuro, pero sólo cuando haya conseguido que los gobiernos díscolos se aprieten el cinturón lo suficiente y hayan pasado por el trago de recortar lo que de otro modo nunca hubiesen recortado. Como por el procedimiento de las palabras no han conseguido la disciplina presupuestaria, han pasado al de los hechos, dejando de prestar dinero que alimente la deuda sureña. Porque no lo olvidemos: lo que está haciendo tanto daño son los intereses de la deuda...

A mi juicio, se trata más de una diferencia de opinión en lo plazos que en los medios para resolver el problema.Alemania quiere que se acabe la alegría (eufemismo por despelote) presupuestaria de los países del sur, y está consiguiendo imponer su ley del terror en España, Grecia, Italia y Portugal. Cuando logren que nos entre en la cabeza esa idea tan básica de que la deuda pública hay que devolverla, aflojarán la mano.

Siendo gráfico, creo que al idea es levantarnos del barracón a las cinco de la mañana, darnos una pala a cada uno, encañonarnos con una ametralladora, mandarnos cavar una zanja y ordenarnos que nos desnudemos ante la fosa. Y luego no habrá fusilamiento, pero todo el mundo se dará por enterado...

No es un método muy sutil, pero resulta bastante convincente...

lunes, 23 de abril de 2012

¿Y si fracasa Rajoy?

[caption id="attachment_968" align="alignleft" width="302" caption="Se le han duplicado las canas..."]Se le han duplicado las canas...[/caption]

Ya es un hecho: hemos vuelto a entrar oficialmente en recesión. El cambio de Gobierno no ha calmado a los mercados y nuestra deuda, con nuestra credibilidad, sigue en la picota, alejando las inversiones que pueden crear empleo.

En esta situación, y mucho antes de lo previsto, el Presidente del Gobierno a comenzado a hacer pronósticos sobre el momento en que empezará la recuperación. Todos sabemos que cuando esto sucede es para echarse a temblar, porque lo que significa es que necesitan calmar la ansiedad de la gente de alguna manera.

El Gobierno ha agotado su margen de maniobra. Las medidas que el exigen en el exterior son inasumibles en el interior y, ante tal tesitura, el Gobierno debe plantearse si dar un paso adelante a riesgo de estrellarse, o quedarse donde está, a riesgo de estrellarse también.

Después del tremendo descalabro socialista de las últimas elecciones, le llega el turno al PP de enfrentarse a la realidad. Los Gobiernos no son lo que eran y su poder real ha disminuido terriblemente en las últimas décadas, con lo que poco importa lo que hagan si no consiguen convencer a los inversores. Esto es lo que tiene la economía globalizada.

Aquí podemos patalear todo lo que nos dé la gana. Podemos oponernos a lo que queramos y podemos incluso pegarle fuego al país entero en las protestas. Pero al día siguiente, cuando se apaguen las hogueras, la gente va a querer abrir el grifo del agua y que salga agua, va a querer darle a la llave de la luz y que se encienda una bombilla, y para eso hay que comprar petróleo en el exterior, y pagarlo a tocateja en una moneda que te acepte el vendedor. Por mucho que nos pongamos revolucionarios, el Gobierno que nos deje sin luz y sin agua, durará diez minutos.

¿Y qué pasa ahora, entonces, si fracasa Rajoy? A mi entender, eso supondrá que España caerá en manos de los populistas, de uno y otro signo. Será la hora de los chamanes y los visionarios, de las fórmulas mágicas y de los remedios maravillosos. Será la hora de los extremistas, de los revolucionarios y los grandes reaccionarios.

Si fracasa ahora Rajoy, y lleva camino de ello, estaremos en las proximidades de una tormenta perfecta: deuda impagable, credibilidad nula, y los dos principales partidos del país en quiebra política. De ahí a la violencia hay un paso. Pero la violencia no pagará la deuda, ni la factura del petróleo, ni conseguirá aumentar el consumo io la inversión, que es lo que da trabajo a la gente.

Las salidas, todas las que impliquen bienestar y no fogatas, pasan por reconstruir la confianza. La interna y la externa. Pero nadie parece querer avanzar en ese sentido.

miércoles, 11 de abril de 2012

EL PIB es una magnitud inútil porque no mide nada en realidad

[caption id="attachment_959" align="alignleft" width="350" caption="Un invento tipo PIB"]Un invento tipo PIB[/caption]

Tanto como se llena la boca a políticos y economistas al hablar del PIB, del crecimiento y de cómo este sube o baja unas décimas, y resulta que nadie se molesta en explicar lo que es realmente el PIB, qué es lo que mide, y por qué no nos podemos fiar de esta magnitud para conocer el verdadero estado de la economía.

Vamos a empezar por ver lo que dice la wikipedia sobre el PIB:

En macroeconomía, el producto interno bruto (PIB), conocido también como producto bruto interno (PBI) y en España comoproducto interior bruto, es una medida agregada que expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios finales de un país durante un período (normalmente, un año). Se trata de la macromagnitud por antonomasia de la ciencia económica.


El PIB es usado como una medida del bienestar material de una sociedad y es objeto de estudio de la macroeconomía. Su cálculo se encuadra dentro de la contabilidad nacional. Para estimarlo, se emplean varios métodos complementarios; tras el pertinente ajuste de los resultados obtenidos en los mismos, al menos parcialmente resulta incluida en su cálculo la economía sumergida, que se compone de la actividad económica ilegal y de la llamada economía informal o irregular (actividad económica intrínsecamente lícita aunque oculta para evitar el control administrativo).



Por lo pronto, ya vemos que se trata de una estimación y de que intenta meter en su cómputo la economía sumergida, cosa que es más bien difícil, y que hace que los errores cometidos sean mayores que las fluctuaciones. Pero eso nadie lo dice. Y quizás explicado de otra manera lo entendamos mejor:


Supongamos que tenemos una medida de los enfermos de varicela en España. El error cometido es del +/- 5% y la fluctuación de un año para otro es del 0,3 %. Cuando la fluctuación es menor que el error posible, toda la fluctuación es atribuible al error, por lo que la media es simple y llanamente inútil. Y eso le pasa el PIB.


Pero es que tenemos dos goquetes más en el cálculo de esta magnitud, verdadero dios de los economistas actuales:


-La depreciación de los activos ya amortizados. Digan lo que digan los contables, la casa de mi abuelo, que se acabó de pagar en 1920, sigue teniendo un valor. Si la mantengo en pie, tiene un valor para la nación, y si la dejo caer, el país entero se empobrece. Si se pierden las infraestructuras amortizadas, el país se empobrece, ¡pero eso no aparece como descenso del PIB! y de ese modo vivimos en una falsa sensación de riqueza mientras hacemos chalés nuevos (que sí contabilizan) y dejamos pudrirse lo que ya estaba hecho. La distorsión que esto genera lleva a que la realidad se aparte a menudo de los datos.



-El autoconsumo y las redes sociales: Si mando el niño a la guardería, eso es PIB. Si lo cuido yo, no. Si lo cuida la abuela, tampoco. El PIB es una variable que sólo cuenta lo facturado, pero no lo realmente realizado, por lo que muchos países parecen más pobres de lo que son ya que son los ciudadanos, ellos mismos, los que se ocupan de los niños y los ancianos, por ejemplo, en vez de mandarlos a guarderías y geriátricos. ¿Son realmente más pobres por eso? En absoluto. Simplemente se mueve menos dinero, pero no menos riqueza ni menos producción.



Quizás sea el momento de cambiar el PIB por alguna otra medida que refleje más cabalmente la realidad, antes de que vigilar el PIB termine por ahogarnos del todo. El PIB es un invento humano, y además, un invento mal hecho.



Bueno es saberlo.

domingo, 1 de abril de 2012

Cambiar renta por capacidad de endeudarse. Estrategia para mantener bajos los salarios en España (III)

[caption id="attachment_954" align="alignleft" width="306" caption="Blancas juegan y ganan"]Blancas juegan y ganan[/caption]

Uno de los trucos más feos que se han llevado a cabo en los últimos años ha sido el cambio de renta real por capacidad de endeudarse, y sus consecuencias las vamos a estar pagando durante décadas.

La idea, todo hay que decirlo, se basa en la estupidez general, la total ausencia de cultura económica, y el triunfo estético del impulso sobre la reflexión. No en vano hasta en las películas de ficción se presenta como positivo al que es espontáneos y el malo suele ser muy frío y calculador. Y hay poderosas razones para ello, porque lo cierto es que la espontaneidad compra mientras que el cálculo hace cuentas, compara y exige. ¿Qué preferirán, por tanto, promocionar las grandes corporaciones?

Lo que ha sucedido estos años es que las grandes manos que dominan el mundo han descubierto que la gente lo que quiere la gente es poder gastar, y que resulta mucho más barato permitirles que pidan dinero prestado que subir realmente los salarios. De ese modo, mientras los salarios reales bajaban de manera constante, subieron de manera exponencial las tarjetas de crédito activadas, los préstamos al consumo y los préstamos hipotecarios.  La gente podía gastar y gastaba. No sabía cuándo pagaría, pero gastaba. No sabía si podría pagar lo que compraba, pero compraba. La idea era bien sencilla: lo que compren lo vendo yo, lo que deban, que lo pague el siguiente. De ese modo, viendo que la capacidad de consumo era buena, los trabajadores no presionarían para obtener mejoras salariales. Idea redonda.

Sin un aumento real de renta, esas deudas no podrán pagarse nunca y pesarán sobre el consumo futuro, pues el dinero del futuro ya se gastó en la década pasada. La jugada es redonda: no sólo consumir los recursos bnaturales de las siguientes generaciones, sino también siu trabajo, su dinero y su bienestar.

¿Puede haber algo más repugnante?

Pues sí: que para corregir esta situación hay que volver a pedir sacrificios. Un hecho más psicológico que económico que permitirá beneficios increíbles a algunos sectores mientras el resto se hunde.