domingo, 1 de abril de 2012

Cambiar renta por capacidad de endeudarse. Estrategia para mantener bajos los salarios en España (III)

[caption id="attachment_954" align="alignleft" width="306" caption="Blancas juegan y ganan"]Blancas juegan y ganan[/caption]

Uno de los trucos más feos que se han llevado a cabo en los últimos años ha sido el cambio de renta real por capacidad de endeudarse, y sus consecuencias las vamos a estar pagando durante décadas.

La idea, todo hay que decirlo, se basa en la estupidez general, la total ausencia de cultura económica, y el triunfo estético del impulso sobre la reflexión. No en vano hasta en las películas de ficción se presenta como positivo al que es espontáneos y el malo suele ser muy frío y calculador. Y hay poderosas razones para ello, porque lo cierto es que la espontaneidad compra mientras que el cálculo hace cuentas, compara y exige. ¿Qué preferirán, por tanto, promocionar las grandes corporaciones?

Lo que ha sucedido estos años es que las grandes manos que dominan el mundo han descubierto que la gente lo que quiere la gente es poder gastar, y que resulta mucho más barato permitirles que pidan dinero prestado que subir realmente los salarios. De ese modo, mientras los salarios reales bajaban de manera constante, subieron de manera exponencial las tarjetas de crédito activadas, los préstamos al consumo y los préstamos hipotecarios.  La gente podía gastar y gastaba. No sabía cuándo pagaría, pero gastaba. No sabía si podría pagar lo que compraba, pero compraba. La idea era bien sencilla: lo que compren lo vendo yo, lo que deban, que lo pague el siguiente. De ese modo, viendo que la capacidad de consumo era buena, los trabajadores no presionarían para obtener mejoras salariales. Idea redonda.

Sin un aumento real de renta, esas deudas no podrán pagarse nunca y pesarán sobre el consumo futuro, pues el dinero del futuro ya se gastó en la década pasada. La jugada es redonda: no sólo consumir los recursos bnaturales de las siguientes generaciones, sino también siu trabajo, su dinero y su bienestar.

¿Puede haber algo más repugnante?

Pues sí: que para corregir esta situación hay que volver a pedir sacrificios. Un hecho más psicológico que económico que permitirá beneficios increíbles a algunos sectores mientras el resto se hunde.

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