miércoles, 1 de enero de 2014

Todo el mundo tiene un plan hasta que recibe la primera hostia

Todo el mundo tiene un plan...
Pues sí, el título es una cita clásica. De Mike Tyson, concretamente, aunque este lo copiara de Napoleón Bonaparte, cuando dijo que ningún plan de batalla resistía el primer contacto con el enemigo.

Y el Gobierno también tiene un plan para la economía de 2014.
Un plan que pasa por reducir el paro, recaudar más, y hacer que la gente se cabree menos a pesar de que las pensiones ya nunca podrán subir y la energía, en todas sus formas, ya nunca podrá bajar.

El Gobierno cree que todo irá bien, y que podrá subirnos la luz poco a poco, y que podrá acudir a las subastas de deuda poquito a poquito, y que los desesperados por no encontrar trabajo emigrarán muy poco a poco, como quien lentamente se deja querer sin quedarse nunca preñado. 

¿Y de dónde vendrá esa primera hostia de la que hablaba Tyson? Pues seguramente del exterior. Todo cambia lentamente, en plazos más o menos razonables, salvo los mercados financieros, que se dan la vuelta de un segundo para otro. Todo va bien en la manada hasta que un bisonte cualquiera levanta la vista y echa a correr. Puede ser que haya visto un león o que simplemente le haya dado un tirón en una pezuña, pero echa a correr y otros tres millones de bisontes, cebras y gacelas se ponen inmediatamente en marcha. Y eso ya no hay quien lo pare...

Hace años que sabemos que con la actual esperanza de vida y el actual número de cotizantes no podremos seguir pagando las pensiones como hasta ahora. Hace años que sabemos que la deuda pública no puede seguir creciendo, porque sus intereses se comen una parte creciente de nuestros presupuestos y hay que tener un plan creíble para llegar a devolver el principal de la deuda. Hace años y años que sabemos que estamos entrando en un mundo de precios únicos, y que si no podemos competir con los chinos en calidad tenemos que competir en precio, y que si no podemos competir tampoco en precio terminaremos siendo pobres.

Sabemos todo eso, sí, ¿pero realmente lo hemos asumido?
Pues como decía Tyson, lo asumiremos del golpe el día que, por cualquier causa y en el plazo de una mañana, descubramos que la subasta de deuda pública no se ha cubierto, y que el tipo de interés se ha multiplicado por cuatro en una semana.

Eso puede pasar. Eso ya ha pasado otras veces. Esa es la parte que el Gobierno no nos cuenta de las previsiones para 2014.

Porque puede suceder en dos meses, en siete o en dos años. Pero sucederá. Y para entonces, ya se verá cual era nuestro plan B.

El mismo que el de los bisontes, me temo: correr como si no hubiese mañana...

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