jueves, 13 de noviembre de 2014

Independencia y corralito son inseparables pero, ¿por qué no lo dice nadie?

Hablando estos días con varios economistas catalanes partidarios de la independencia me he encontrado, para mi sorpresa, con que todos ellos, sin excepción, saben que la independencia es inseparable del corralito, pero ni uno solo está dispuesto a explicárselo a la gente.

Quizás sean las presiones del entorno, el miedo a ser tachado de derrotista o el sincero convencimiento de que todo lo que realmente se desea cuesta un sacrificio. No entro en eso, ¿pero por qué no se explica lo que ocurre realmente en el mundo actual? ¿Por qué no lo explica Mariano Rajoy tampoco, cuando podría utilizar este argumento para convencer a la gente en vez de, simplemente, cerrarse en banda?

Me temo que nos hemos encontrado con un tema que es tabú. Vamos a echarle un ojo.

-Si la separación fuese consensuada, habría que ver lo que tiene, aún así, que decir la Unión Europea. Los belgas, que llevan años acariciando la idea, no las tiene todas consigo. De todos modos, este no es el escenario actual, y menos ahora, que se habla ya de unas plebiscitarias y una Declaración Unilateral de Independencia (DUI en lo sucesivo).

-Si la secesión fuese unilateral, Cataluña quedaría excluida temporalemnte del Euro, y por bien que marchasen las negociaciones para su regreso, esto podría durar años. El problema no es España, con la que, por bien de ambas partes, podrían negociar fácilmente, sino la oposición de otros países que no querrían en modo alguno aceptar el precedente.  Tenemos, por ejemplo, el caso de Rumanía, y sus problemas con Transilvania, o Estonia, Letonia y Lituania, con provincias enteras habitadas mayoritariamente por rusos. Buena suerte para convencer a esos con lo que está pasando en Ucrania.

-Una vez que Cataluña queda fuera del Euro, hay dos opciones: o crear una moneda propia o seguir operando con el Euro sin ser emisor ni tener poder alguno sobre él, ni contar con el respaldo del emisor, el BCE.


  • En el primer caso, la gente querría a toda costa conservar sus euros, pues se desconoce el valor de la nueva moneda. dónde será aceptada, y a cuánto te la cambiarán. La gente correría en masa a buscar sus ahorros, con lo que sería necesaria la inmediata imposición de un corralito para que la banca entera no saltase por los aires.
  • En el segundo caso la que carecería de respaldo y de prestamista de respaldo sería la banca, con lo que no podría devolver unos depósitos que mayoritariamente tiene fuera del territorio. Esto lleva igualmente al corralito, pues la banca no puede dar a al gente un dinero que ni tiene ni puede conseguir, sobre todo en una moneda que no emite su Gobierno. Carecer de moneda., además, es algo que no puede permitir ningún Gobierno moderno, pues eso le priva de cualquier decisión monetaria, e incluso complica terriblemente el pago de los salarios públicos, pues no siempre se armonizan los ingresos con los gastos.
El corralito, por tanto, es inevitable. ¿Pero por qué nadie lo menciona?

En Cataluña no se menciona porque enfriaría los ánimos y estamos hablando de un proceso que se ha planteado desde el punto de vista emocional. Si a la gente le dices que es probable que pierda sus ahorros o que no podrá contar con ellos durante un tiempo indeterminado, olvídate de su apoyo.

Lo raro es por qué no se menciona el tema desde Madrid. O Rajoy simplemente es un estafermo que pasa de todo (posibilidad no descartable) o teme que, de todos modos, nos comamos un corralito los españoles en un plazo no muy lejano, cuando el BCE se canse de  prestarnos, lo que le lleva a pensar que es mejor no mentar a la bicha.

Otra cosa no se entiende.




sábado, 1 de noviembre de 2014

España y los nombramientos


Hay ciertas cosas que es mejor contarlas con una anécdota, sobre todo si se quiere evitar decir palabras gruesas o regresar al manido camino de que todo es una mierda. Además, las anécdotas históricas nos ayudan a constatar que algunos problemas vienen de lejos.
 Cuenta Echegaray en el tomo tercero de sus Recuerdos, que en una ocasión vio representar en un teatro de segundo o tercer orden, una comedia de cuyo protagonista estaba encargado el célebre Maria­no Fernández. La comedia gustó, y, entre grandes aplausos, llamaron al autor. Mariano Fernández se pre­sentó en escena y dijo, según la fórmula consagrada:

— La obra que hemos tenido el honor de representar es originar de don Fulano de Tal.

Y el público vociferó:

— i Que salga, que salga!

Pero claro, el autor no estaba allí y el actor manifestó que don Fu­lano de Tal no se encontraba en el teatro. Pero como el público insistía en que había de salir, aunque no estuviese, Mariano Fernández, con el desahogo que le era propio y que tan bien le sentaba como actor, se adelantó y dijo:

— Don Fulano de Tal, que es el autor de la obra, ya he dicho que no está en el teatro; pero está don Mengano, que es muy amigo suyo: si el público quiere, podrá salir.

Y el público, a una voz, gritó:

¡Que salga el amigo!

Y a la fuerza sacaron al amigo, y el público le tributó una inmensa ovación.

Trae Echegaray a colación esta anécdota, asegurando que es abso­lutamente verídica, a propósito de su nombramiento para la dirección general de Agricultura: “yo no tenia méritos para ello, ni sabía una palabra de Agricultura, pero el que tenñía méritos y era un gran entendido en la materia era mi padre, así que por derechos de primogenitura entendieron que bien podía ser yo director del Ramo”.

Tócate los...