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Conceptos para operar en bolsa

A LA PAR. Valor nominal de un título­valor. Si la cotización o emisión es a un precio inferior se llama bajo par; y si es superior, sobre par. A LA VISTA. Crédito o depósito reclama­ble en cualquier momento sin necesidad de preaviso. Letra sin vencimiento especí­fico que el librado debe pagar cuando se le presente. ABONAR. Registrar un valor en el Haber de una cuenta. ACCIÓN LIBERADA. Es la acción que reci­be el antiguo accionista sin que tenga que practicar ningún desembolso al emi­tirse con cargo a reservas. ACCIÓN NUEVA. Acción emitida en una ampliación de capital. ACCIÓN PREFERENTE. Título intermedio entre la acción y la obligación que tiene una retribución fija si el emisor logra unos beneficios mínimos. Normalmente no tiene derecho de voto.

ACCIÓN SOCIAL COMUNITARIA Y FAMI­LIAR. Supone la intervención desde los servicios sociales en una comunidad con­creta y orientada a las familias que la inte­gran, para prevenir la marginación social y la inserción social en procesos de inadap­tación. ACCIÓN. Es un título que representa una parte alícuota del capítal social de una sociedad que confiere a su títular legítimo la condición de socio.

ACCIONISTAS CENSORES DE CUENTA.

Accionistas nombrados por la Junta General para revisar y comprobar todos los estados financieros de la sociedad.

ACEPTACIÓN DE LA LETRA DE CAMBIO.

Acto por el cual una persona se obliga, después de haber reconocido la firma del que la gira, a pagar una letra a su venci­miento. La aceptación debe constar en la letra expresamente. ACREEDOR. Persona física o jurídica que tiene un derecho de crédito sobre otra.

ACTIVIDAD BANCARIA. Consiste en la captación de recursos financieros a través de los depósitos (pasivo del balance de la actividad), que se remuneran a un tipo de interés para después invertirlo en présta­mos y créditos a un tipo de interés supe­rior (activo del balance en la actividad). ACTIVIDAD ECONÓMICA. Cualquier acti­vidad de carácter empresarial, profesional

                o artístico siempre que suponga la orde­nación por cuenta propia de los medios de producción y de los recursos humanos,

                o de uno de ellos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios. ACTIVO CIRCULANTE. Activo de la empresa que o bien es líquido o bien se incorpora al proceso productivo en un período inferior al año. ACTIVO FIJO. Activo de la empresa que se incorpora al proceso productivo en un período superior a un año. ACTIVO FINANCIERO. Título-valor o dere­cho sobre un bien mobiliario fácilmente convertible en dinero. ACTIVO LIQUIDO. Partida del activo for­mada por cajas, bancos e inversiones financieras temporales.

 

ACTIVOS CON RENDIMIENTO FLOTAN­TE. Son aquellos que se caracterizan por vincular su rentabilidad a la evolución de determinados índices prefijados (FIEX-35: media ponderada de 35 valores con coti­zación en Bolsa, MIBOR, LIBOR, etc.) ADEUDAR. Practicar una nota de cargo o débito en la contabilidad. Anotar una can­tidad en el Debe de una cuenta. AJUSTES EXTRACONTABLES. Tienen por objeto la rectificación del resultado conta­ble con el fin de determinar la base impo­nible del Impuesto sobre Sociedades. Surgen como consecuencia de las discre­pancias entre el resultado contable y el resultado fiscal.

 

AMORTIZACIÓN ACELERADA.

Amortización de un activo a un ritmo superior al normal. AMORTIZACIÓN. Depreciación efectiva que experimentan los bienes del activo fijo por razón de su uso, obsolescencia o transcurso del tiempo. AMPLIACIÓN DE CAPITAL. Acto jurídico por el cual se lleva a cabo un aumento en el capital de la empresa bien con la emi­sión de nuevas acciones o bien elevando el valor nominal de las ya existentes. AMPLIACIÓN DE VIVIENDA. Obras que incrementan la superficie habitable del inmueble de forma permanente (ej.: cerra­miento de terrazas). APLAZAMIENTO. El pago de la deuda se pospone en el tiempo, debiendo ingresar­se de una sola vez al vencer el plazo con­cedido. APORTACIONES DEL PARTÍCIPE. Pagos efectuados personalmente al Fondo de Pensiones por el partícipe del Plan. APORTACIONES DEL PROMOTOR. Pagos obligatorios efectuados por los promoto­res de Planes de Pensiones del sistema empleo, a nombre del partícipe. APROPIACIÓN. Acción de apoderarse de alguna cosa haciéndose dueño de ella. ARRENDADOR. Es la persona que dispo­ne de un bien y se obliga a dar el goce o uso de una cosa a cambio de un precio cierto. ARRENDAMIENTO. Contrato en virtud del cual una de las partes se obliga a dar a la otra el goce o uso de una cosa por tiempo determinado a cambio del pago de un precio cierto. ARRENDATARIO. Persona que adquiere el uso de la cosa y se obliga a pagar el pre­cio. ASEGURADO. Persona sobre la que recae el riesgo, o bien el titular de los bienes o patrimonio asegurados. ATRIBUCIÓN DE RENTAS. Este régimen consiste en que las rentas netas de ciertas entidades, que no son sujetos pasivos del IRPF ni del Impuesto sobre Sociedades, se someterán a tributación mediante su imputación a los miembros que forman parte de ellas. AUTOCARTERA. Acciones en manos de la propia sociedad o de una matriz. AUTOFINANCIACIÓN. Fondos generados por la propia empresa como consecuen­cia de beneficios no distribuidos y amorti­zaciones y destinados a financiar nuevos proyectos de inversión. AUTÓNOMO. Trabajador por cuenta pro­pia que realiza de forma habitual, perso­nal y directa una actividad económica a título lucrativo. AUTOSEGURO. Es la provisión de un dinero, por parte de la empresa, con el fin de cubrir posibles daños que puedan sur­gir, vinculados con la actividad. Fiscalmente dichas cantidades no se con­sideran deducibles. BALANCE DE SITUACIÓN. Informe conta­ble que refleja la situación económica y financiera de una entidad al finalizar un determinado período, y constituye el pro­ducto final del conjunto de registros con­tables, clasificados en cada cuenta, que ha llevado a cabo la entidad a lo largo del período considerado. BALANCE SOCIAL. Parte de la Memoria de una empresa en la que se detallan las características de los empleados y las acti­vidades relacionadas con ellos y con los posibles sindicatos. BASE DE COTIZACIÓN. Cuantificación económica de la cantidad cotizable a la Seguridad Social. Está integrada por la remuneración total que tenga derecho a percibir el trabajador por cuenta ajena en el mes a que se refiera la cotización. BASE IMPONIBLE. Consiste en la cuantifi­cación económica del hecho imponible. BASE LIQUIDABLE. Resultado de practi­car en la base imponible las reducciones que la ley propia de cada tributo establez­ca. Actualmente, en la mayoría de los tri­butos, la base liquidable coincide con la base imponible. BENEFICIARIO DE UN SEGURO. Es la per­sona que tiene derecho a percibir la indemnización de la compañia de segu­ros, en caso de que ocurra un siniestro cubierto por la póliza. BENEFICIO POR ACCIÓN. Es el resultado de dividir, en un determinado ejercicio, los beneficios de una sociedad después de impuestos por el número total de acciones en circulación. BENEFICIO. Es la diferencia positiva entre los ingresos y gastos. BENEFICIOS FISCALES. Reducciones con­cedidas a los tributos a fin de incentivar determinadas actividades o la localización geográfica de las mismas. BIEN INMUEBLE. Son bienes inmuebles las fincas y todo aquello que se les halle unido inseparablemente o que esté desti­nado a su servicio, así como los derechos sobre ellas. BIENES DE INVERSIÓN. Bienes corpora­les, muebles, semovientes o inmuebles que por su naturaleza y función están normalmente destinados a ser utilizados, como instrumentos de trabajo o medios de explotación, por un período de tiempo superior al año. BIENES USADOS. Son los bienes en los que se dan las siguientes características: Han de ser bienes muebles corporales. Han de tener un uso duradero, suscepti­bles de una utilización posterior, en el mismo estado en el que se adquieren o previa reparación. Han de ser utilizados previamente a su adquisición o importa­ción por un tercero. BOLSA DE VALORES. Lugar público de contratación donde diariamente se com­pran y se venden, fijándose un precio, acciones, obligaciones y otros activos financieros. BONOS DEL ESTADO. Títulos de deuda pública a largo plazo con tipo de interés fijo. BONOS DEL TESORO. Forma de materia­lizarse la Deuda del Tesoro. BONOS MATADOR. Valores emitidos en España por personas físicas o jurídicas no residentes sin mediación de estableci­miento permanente. CANJE DE VALORES. Operación en la que una entidad adquiere una participación en el capital social de otra que le permita obtener la mayoría de los derechos de voto en ella. A cambio de sus valores, se atribuyen a los socios otros valores repre­sentativos del capital social de la primera entidad y, en su caso, una compensación en dinero no superior al 10% del valor nominal o, en su defecto, de un valor equivalente deducido de la contabilidad. CAPITAL CIRCULANTE. Exceso del activo circulante sobre el pasivo circulante que sirve para asegurar el pago a proveedores y acreedores al ir convirtiendo en efectivo los saldos de clientes y existencias. CAPITAL DESEMBOLSADO. Porción del capital escriturado efectivamente ingresa­do en la caja de la sociedad. CAPITAL ESCRITURADO. Capital social fijado como tal en escritura pública. CAPITAL SOCIAL. Cifra que expresa en unidades monetarias el valor total de las acciones de una entidad jurídica. CAPITAL SUSCRITO. Cifra de capital que se han comprometido a desembolsar los accionistas.


La guerra de los impuestos y su gráfica

 

Existe una relativa obviedad hacendística: no por elevar los tipos de los impuestos, necesariamente se va a recaudar más.
Pocos discuten esta tesis. Y existe la formulación en su contrario: no por bajar los impuestos se va a recaudar menos. Más aún, hay quienes defienden que es, precisamente, con rebajas fiscales como se ingresa más.

Un economista norteamericano es el principal referente de esta tesis, por su acierto al expresarla con un simple trazo. Es Arthur Betz Laffer, el “padre de la economía de oferta”, autor de la Curva de Laffer.

Las primeras aproximaciones del economista norteamericano a la rebaja fiscal fueron en California. Laffer, profesor en la Universidad de Los Ángeles, tuvo un papel destacado, en 1978, en la redacción de la llamada Proposición 13, una rebaja del impuesto sobre la propiedad, luego imitada en otros Estados norteamericanos, y que algunos autores colocan como el detonante de la revolución fiscal posterior.

A Ronald Reagan le gustó la Proposición 13, y en la campaña electoral de 1980, que le llevó a la Casa Blanca, hizo bandera de la rebaja de impuestos. Pero tuvo desigual acierto cuando la llevó a la práctica. En su primer mandato, Reagan pone en marcha la llamada ERTA (Ley Fiscal de Recuperación Económica, según sus siglas en inglés), que redujo casi todos los impuestos. Pero, Reagan, en su estrategia de presión sobre el régimen soviético, lanzó una desmesurada política de gasto militar.

De ese modo, la menor recaudación y la carísima política de Defensa generaron un enorme déficit público. De esa primera experiencia aprendió mucho Washington: derogó el ERTA, y tomó nuevas medidas económicas, con más calma. En su segundo mandato, Reagan creó un grupo de expertos y economistas, que propone una reforma más compensada, que tuvo éxito. Y las rebajas fiscales comenzaron a caer en otros países, como fichas de dominó, comenzando por la Gran Bretaña de Margaret Thatcher.

Laffer está muy cerca de las decisiones que se aplican en Washington en los años ochenta. Pertenece al Consejo de Asesores de Política Económica del presidente Reagan. Y su nombre y su dibujo cobró la fama que todavía conserva.

Incontrovertible
El catedrático Juan Corona asegura que Laffer “sigue siendo cierto”, porque su planteamiento es “absolutamente lógico”. “No hizo más que poner de forma científica lo que todos conocíamos: que hay un momento a partir del cual el incremento de los tipos supone una caída de la recaudación, y a la inversa, y que es un hecho incontrovertible”, agrega.
Corona advierte, no obstante, de que la Curva de Laffer “no es una fórmula exacta”. “Lo difícil es poner el punto concreto que estimula la recaudación si te equivocas, una bajada de impuestos sí puede suponer una caída de ingresos, y la economía admite mal los experimentos.

Aunque ahora hay muchos datos, mucha información sobre el comportamiento de la recaudación, de los tramos, de las rentas, de su evolución… Y así, hoy las posibilidades de acertar con una rebaja fiscal son elevadísimas”.

Sobre este aspecto insiste el director de Análisis del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo: “La Curva de Laffer siempre es aplicable, pero más en determinadas realidades o momentos”. El responsable del IEE insiste en las cautelas a la hora de aplicar las rebajas fiscales: “Hay que hacer reformas graduales, probadas, ante el desconocimiento de sus efectos cuantitativos sobre el nivel de ingresos tributarios”. Izquierdo cree que hay que apostar por suavizar la presión de los impuestos sobre los ciudadanos y los agentes económicos. “El elemento desincentivador de los elevados impuestos puede paralizar la actividad económica.

Por eso, cuando los tipos son más bajos, la vida económica no se ve distorsionada por los impuestos, y el fraude encuentra menos estímulos”, explica.

Los críticos
Pero también hay quienes cuestionan la figura de Laffer, y sus teorías. Como el catedrático Juan José Dolado: “Laffer no es ninguna de las figuras del Olimpo de los economistas, de los que han ganado un Premio Nobel. A Laffer no lo conocía nadie, y, aparte de la curva, nadie conoce sus aportaciones científicas”, dice. Y pone el foco en otro punto: “Los impuestos sirven para algo. Y lo que había que hablar es si con ellos se hacen políticas eficientes por ejemplo, hay sociedades dispuestas a pagar más por recibir servicios públicos mejores y tener más cobertura social”.

Ciertamente, hay datos que también cuestionan los éxitos al cien por cien de la Curva de Laffer. Sus críticos sostienen que, también en EEUU, los gobiernos que siguieron a Reagan, presididos por George Bush padre y Bill Clinton, subieron los impuestos y aumentó la recaudación, lo que contrasta con el principio del economista norteamericano.

Más recientemente, un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso norteamericano, de 2005, ha venido a cuestionar que los recortes de los impuestos mejoren realmente la situación fiscal del Gobierno.

De la leyenda de la servilleta de papel…
La historia de los negocios tiene sus servilletas famosas. Por ejemplo, aquella con la que Florentino Pérez preguntó a Zidane si quería jugar en el Real Madrid. Antes vino otra, a la que debe la fama su autor. Es la servilleta en la que Arthur Laffer dibujó su renombrada curva. Fue en una cena en el restaurante Two Continents, de Washington, en los años setenta. Laffer fue invitado por el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford. Había otros comensales, como el periodista Jude Wanninski, de The Wall Street Journal, quien luego escribió en un libro esta anécdota. Laffer trataba de explicar al asesor de la Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas, tiró de una servilleta, y dibujó su famosa gráfica.

Aquel jefe de Gabinete era Dick Cheney, vicepresidente ahora con George W. Bush, otro republicano que también ha seguido la receta de la rebaja de impuestos. En aquel dibujo nació toda la popularidad de Laffer, a quien, en 1989, The Wall Street Journal incluyó entre “las personas más grandes que influyeron nuestro quehacer empresarial diario”, y que, en 1999, la revista Time destacó como “uno de los pocos avances que impulsaron este siglo extraordinario”.

¿Y qué fue de la servilleta? Está depositada en una vitrina en el Bookings Institution, un prestigioso think tank de Washington.

Un dibujo simple
La teoría de Laffer se apoya en un sencillo dibujo: una U invertida, en un diagrama que coloca el tipo de impuesto en el eje de abscisas, y la recaudación en el de ordenadas. La curva arranca del mismo vértice, donde la recaudación es cero porque el gravamen es cero.

Y acaba también en la base del gráfico, porque habrá un momento a partir del cual el tipo se considere tan alto, que los contribuyentes comenzarán a dejar de pagar impuestos -será más rentable el fraude o el ocio, que la inversión o el trabajo- hasta llegar al punto en el que, con un gravamen del 100%, no se consigue ingresar nada.

En ese recorrido de la curva juegan dos fuerzas en sentido contrario, que reciben el nombre de efecto renta y efecto sustitución: el primero mide las consecuencias de la disminución de la capacidad adquisitiva el segundo mide los cambios en las decisiones que toman empresarios y consumidores como consecuencia de los impuestos.

Así, según la teoría del economista norteamericano, si los impuestos bajan desde niveles muy elevados, la inversión, el empleo y el consumo aumentarán, y el Estado recaudará más, al mismo tiempo que aumenta la renta disponible de los ciudadanos. ¿Y cuál es el punto óptimo, en el que se logra la máxima recaudación posible? Ésa es la pregunta del millón. Los expertos dicen que es distinto para cada país y para cada momento. Laffer no hizo otra cosa que poner en una sencilla gráfica un concepto ya conocido y compartido.

Él mismo ha reconocido que no ha creado ninguna idea nueva. Más aún, Laffer atribuye el origen de sus tesis a Ibn-Khaldun, un filósofo árabe del siglo XIV. Otros autores encuentran también antecedentes a las tesis de Laffer en el economista francés del XIX Frédéric Bastiat, y en John Maynard Keynes.

Fuente original: http://www.expansion.com/especiales/20aniversario/20protagonistas/laffe.html


Cómo nos devoran las autonomías. El gasto autonómico es la ruina.


Con un presupuesto en conjunto de 175.000 millones de euros y una deuda del 10% del PIB  (115.000 millones, o sea casi tanto como el presupuesto anual), las 17 comunidades autónomas de España tienen a su cargo 1,8 millones de funcionarios, con un coste anual de más de 60.000 millones de euros.

Pero ni cortos ni perezosos siguen, por ejemplo, manteniendo casi 1.500 vehículos oficiales, inaugurando aeropuertos sin rutas y sin aviones y abriendo embajadas, pese a no tener competencias, por todo el mundo. Son ya 170 las delegaciones abiertas en el extranjero, con un coste anual de casi 500 millones.

Y eso por no hablar de los ayuntamientos, que con compromisos financieros por valor de 35.000 millones, han tenido que renunciar ya a asumir nuevas competencias.

En plena crisis, España suma ya 3,1 millones de funcionarios, 26.119 empresas públicas autonómicas y municipales -entre ellas 118 cadenas de televisión, con un déficit de más de 1.500 millones tan sólo en el caso de las de carácter regional-, 5.000 coches oficiales, 40.000 teléfonos móviles… Suma y sigue.

La Fundación Progreso y Democracía, un organización vinculada a UPyD, ha elaborado un estudio sobre el actual sistema administrativo que cifra el sobrecoste derivado de las duplicidades y redundancias entre las Administraciones en cerca de 32.300 millones de euros entre ayuntamientos y comunidades autónomas.

El estudio realizado mide la eficiencia y la eficacia de autonomías y ayuntamientos en función del gasto de personal de cada comunidad autónoma y el Estado y los gastos de funcionamiento y externalización de servicios en relación con el total del presupuesto y con los resultados económicos que cada administración consigue en términos de incremento de PIB. La conclusión es que Cataluña y Valencia son las más gastadoras y, sin embargo, el incremento que logran en el PIB es menor, lo que las hace menos eficientes.

El autor del estudio, Ramón Marcos Allo, miembro del consejo de dirección del partido y nuevo diputado de la Asamblea de Madrid, explica que “el sobrecoste autonómico se eleva a 26.108 millones, a los que hay que sumar otros 6.211 millones por los municipios”. Las Administraciones autonómicas tienen más de la mitad del personal público y gestionan el 35% del presupuesto. Las entidades locales, con un 23,8% del personal, gestionan el 15% del presupuesto.

¿Y cuál es el problema? Según Marcos Allo, “motivadas por su voluntad de convertirse en miniestados, las autonomías se han dedicado a reproducir la estructura del Gobierno del Estado con múltiples consejeros y miles de cargos sin saber diferenciar entre su función de administración dirigida a prestar servicios, y la que tiene el Estado para planificar la política general del país”.

Han surgido así tribunales de cuentas regionales, organismos de la competencia, defensores del pueblo autonómicos y decenas y decenas de empresas, fundaciones, organismos e instituciones con competencias duplicadas. Para él, la forma más eficiente de utilizar el dinero público sería unificar servicios y tener, por ejemplo, en lugar de 17 hospitales medio buenos en alguna especialidad, tener dos o tres buenísimos que sean una referencia.

Pero no sólo es eso. Se estima que en España existen más de 100.000 leyes y reglamentos en vigor, sin contar con las normas europeas, que con una ámbito potencial de aplicación de apenas 46 millones de habitantes, solo encarece aún más el sistema debido al enorme coste burocrático.

En la misma línea se pronuncia también Federico Castaño, autor del libro El Despilfarro, la sangría de la España autonómica. Según cuenta, en Andalucía, por ejemplo, el Ejecutivo regional ha vuelto a ocupar el Palacio de San Telmo después de haber invertido en su rehabilitación 50 millones, montante que incluye 38.000 euros en estores y 45.000 en la cocina.

Otro de los ejemplos que claman al cielo son los 144.000 euros que costó la cartelería para publicitar el Plan E en Logroño. Un coste que, en muchos casos, fue superior al de las propias obras que anunciaban. Según Castaño, “los ejemplos relacionados con Madrid son los que se llevan la palma” y cita los 72 millones que el consistorio que dirige Alberto Ruiz Gallardón ha hipotecado para los próximos diez años para mantener unas ciberpapeleras que, equipadas con un chip, informan sobre si están llenas o vacías. El anterior contrato sumaba 23 millones para el mismo periodo. En definitiva, son dispendios que principalmente perjudican al ciudadano y a los servicios públicos que se le ofrecen.


Lo que España no es pero es conveniente que los españoles crean

 

Estoy percibiendo que aquí, en España, se está generando, de forma consciente y predeterminada, un estado de opinión que, pienso, es intrínsecamente insano. Consiste en propagar que España es un país rico que, debido a una serie de circunstancias, ha estado viviendo por encima de sus posibilidades. Sin embargo, como España tiene muchos resortes, podrá soportar sin problemas los descensos que se van a producir en su renta a fin de sanear los problemas que España ha ido acumulando. Será un poco duro, sí, aunque no demasiado y, en cualquier caso, superable, de forma que en muy pocos años ‘España volverá a ir bien’. Este mensaje, curiosamente, no lo están propagando políticos, sino expertos, y utilizan cualquier tipo de foro que posibilite la extensión del mensaje, incluidos medios de difusión media o, incluso, reducida.

 

Bien, la realidad, pienso es absolutamente diferente. España tuvo su oportunidad en el siglo XVI y la desaprovechó, la desaprovechó porque desde el siglo XIII las partes que después compondrían España habían estado haciendo cosas incorrectas y, además, de forma incorrecta, y cuando a finales del XV se formó España, España continuó haciendo cosas parecidas de forma muy semejante.

Cuando llegó el siglo XIX España estaba totalmente descapitalizada y gobernada por una oligarquía terrateniente que utilizaba idénticos instrumentos que sus antepasados; la escasísima industria que había estaba fragmentada, anticuada, no innovaba y existía gracias al proteccionismo; y la banca que empezaba a despuntar se hallaba más preocupada de negociar con el Estado que con una burguesía raquítica y caciquil. ¿La población española?, mísera, como todas las europeas, pero más por el estado en que se hallaba la educación y de la cultura.

El siglo XX un período que para España pasa en blanco hasta su última década. La burguesía de pequeñas zonas (las mismas que antes) serpentean, tras la independencia de Cuba y con el comercio del mineral de hierro con Inglaterra como trasfondo, entre el tráfico de la Gran Guerra y la postguerra civil, con un pie en la capital y otro en su comarca, el resto “-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga” (Manuel Machado). Después de eso, la emigración de los 50 y 60, la interior y la exterior, el boom del ladrillo de los 60 y los bochinches financieros: ¿alguien se acuerda de Sofico, de Matesa, de Redondela?, las horas extras, el 600, las suecas en bikini, los mantecados de vainilla: ‘España fue bien’, pero detrás sólo había eso.

A España empezaron a dejarle ser algo en los 80: España había alcanzado una masa crítica tal que posibilitaba la realización de negocios -en España- a gran escala, es decir, España ya estaba madura para ir introduciéndola en el circuito de financiero-productivo internacional. Tras la deriva hacia un enfoque monetarista: España fue pionera: el Sr. Abril Martorell, la ‘reconversión industrial’ -¿la recuerdan?-: 3 B de pelas de entonces, la introducción del IVA -sin transición-, la reforma laboral, … la entrada en Europa, y a partir de aquí la Expo, las Olimpiadas, la inversión extranjera, el boom del ladrillo, el crédito, la segunda reconversión, el new boom del ladrillo, el hiperendeudamiento, cinco millones de inmigrantes, el ‘España va más que bien’, el Mundial de Sudáfrica.

Ahora resten los fondos europeos recibidos, toda la deuda contraída: TO-DA, la inversión especulativa recibida, … ¿qué queda?, pues lo cierto es que muy poco en el haber y mucho en el debe. Y esto que queda nos dicen que corresponde a un país rico. Bueno, si comparamos a España con Albania, o con Malawi, o con Birmania, o con Surinam, pues si: España es un país rico, y las españolas y los españoles deben estar satisfechísimas/os, pero, ¿son esos los espejos en los que debemos mirarnos?.

¿Cómo va a ser rico un país en el que su región más rica tiene una tasa de paro que aún siendo la menor de España es más del doble de la del país europeo que la tiene más reducida?, ¿cómo va a ser rico un país en el que el desempleo en algunas de sus regiones supera el 30%?, ¿cómo va a ser rico un país en el que su modelo de protección social se halla a una distancia sideral del país europeo que lo tiene mejor?, ¿cómo va a ser rico un país en el que se da por sentado que la solución se halla en la exportación ya que el consumo interno estará liquidado durante muchos años?, ¿cómo va a ser rico un país en el que su renta no llega al 90% de la media de los países más cotidianos del área económica a la que pertenece?, ¿cómo va ser rico un país que ha basado el boom que ha vivido en hacer pisos baratos vendidos a precios astronómicos, en atender a turistas de bajo poder adquisitivo y en ensamblar automóviles de bajo valor en empresas que no eran de aquí y que eran exportados en su mayor parte?, ¿cómo va ser rico un país que ha hecho todo lo que ha hecho a base de crédito y contrayendo una deuda total que es una de las más elevadas del planeta?.

España es un país pobre, lo ha sido desde que entró la primera libra de plata en la Casa de Contratación de Sevilla, sin embargo se quiere hacer creer a su población que el país es rico y que ellos: el pueblo, van a poder soportar sin problemas los recortes que inevitablemente van a tener que abordarse debido a que hay que pagar la fiesta de estos años pasados, un ajuste que, se dice, será poco más que un día de dieta y tomarse un Alka-Seltzer.

¿Qué me lleva a pensar esa pretensión?, pues que lo que viene va a ser dantesco, que tras el 22 M se desatará el infierno sobre España, que el saneamiento al que se enfrenta la economía española será monstruoso: recortes de gasto inimaginables hoy acompañados de aumentos de figuras fiscales y de precios de servicios. Todo ello con el objetivo de intentar devolver la deuda pública que España debe y de sostener la mayor cantidad posible de la deuda de las entidades financieras. Las empresas y las familias que se las compongan como buenamente puedan para pagar lo que deben.

España es un país pobre que se va a empobrecer más. España seguirá exportando lo que ahora exporta si sus costes de producción son lo suficientemente bajos como para que lo que vende fuera sea competitivo, pero como lo que España fabrica es de bajo valor será a través de salarios reducidos, impuestos reducidos, despidos baratos y flexibilidad flexible como España logrará mantener su competitividad. España seguirá recibiendo turistas, pero como las capacidades de gasto de la mayoría de gentes que a España vienen van a menos, España necesitará abaratar más y más lo que España ofrece para que esos turistas cada vez más pobres continúen viniendo. Y, ¿qué más exportará España?, algún bien y servicio de muy alto valor elaborado en los escasísimos clusters tecnológicos que en España hay, y poco más, y con eso España va tener que crecer para pagar lo que debe, alimentar y cuidar a su ciudadanía, y hacer hucha para el futuro. Como que no, ¿verdad?.

Agárrense a la silla porque vienen curvas: ríanse de las del Col de Turini. Cuanto más oigan que España es un país rico, peor será; cuanto más se repita que las rentas medias españolas van a poder afrontar sin problemas los ajustes que vienen, más terrible será. Agárrense a la silla porque lo que viene es fuerte, y lo peor: es inevitable, por lo que aquello de que ‘Virgencita: que me quede como estoy’, es imposible. Amén.

(¿Quieren flipar?, vean esto, me lo ha pasado una lectora. Es un vídeo de unos profesores griegos que irrumpieron en los informativos de la tele pública griega para denunciar su situación y la deriva que está tomando de la educación en el país debido a los planes de ajuste a los que está siendo sometida Grecia. Pone los pelos de punta, pero más aún si se considera que estamos al principio de la película. ¿Se imaginan que puede llegar a pasar aquí tras el 22 M?).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.


Manifiesto de los economistas aterrorizados

filisTraducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos .

 

Introducción

La reactivación económica mundial, que permitió una inyección colosal de gastos públicos en el circuito económico (desde Estados Unidos a China) es frágil aunque real. Un solo continente sigue retrasado, Europa. Recuperar el camino del crecimiento económico no es su prioridad política. Ha emprendido otra vía, la de la lucha contra los déficits públicos.

En la Unión Europea estos déficits son, en efecto, elevados – 7% de media en 2010 – pero muy inferiores al 11% de Estados Unidos. Mientras que algunos estados norteamericanos de peso económico más importante que el de Grecia, por ejemplo California, está casi en bancarrota, los mercados financieros han decidido especular con las deudas soberanas de países europeos, particularmente los del sur. De hecho, Europa se ha dejado atrapar en su propia trampa institucional: los Estados deben endeudarse con instituciones financieras privadas que obtiene activos líquidos a bajo precio del Banco Central Europeo. Por consiguiente, los mercados tienen la llave de la financiación de los Estados. En este marco, la ausencia de solidaridad europea suscita la especulación, tanto más cuanto que las agencias de calificación juegan a acentuar la desconfianza.

Fue necesario que la agencia Moody bajara la nota de Grecia el 15 de junio para que los dirigentes europeos volvieran a encontrar el término de “irracionalidad” que tanto habían empleado al principio de la crisis de los subprimes. Del mismo modo se descubre ahora que España está mucho más amenazada por la fragilidad de su modelo de crecimiento y de su sistema bancario que por su deuda pública.

Para “tranquilizar a los mercados” se improvisó un Fondo de Estabilización del euro y se lanzaron a través de Europa unos planes de reducción de gastos públicos drásticos y con mucha frecuencia ciegos . Los funcionarios son los primeros afectados, también en Francia, donde la subida de las cotizaciones de sus pensiones será una disminución encubierta de su sueldo. En todas partes se reduce la cantidad de funcionarios, lo que amenaza a los servicios públicos. Con la actual reforma de las pensiones, desde los Países Bajos a Portugal pasando por Francia las prestaciones sociales están en vías de ser gravemente amputadas. En los próximos años se desarrollarán necesariamente el paro y la precariedad del empleo. Estas medidas son irresponsables desde un punto de vista tanto político y social como en el plano estrictamente económico.

Esta política, que muy provisionalmente ha calmado la especulación, tiene ya unas consecuencias muy negativas en muchos países europeos, muy particularmente en la juventud, en el mundo del trabajo y en las personas más frágiles. A la larga avivará las tensiones en Europa y amenazará por ello la propia construcción europea que es mucho más que un proyecto económico. Se supone que en ella la economía está al servicio de la construcción de un continente democrático, pacífico y unido. En vez de ello se impone en todas partes una especie de dictadura de los mercados y particularmente hoy en Portugal, España y Grecia, tres países que eran todavía dictaduras a principios de la década de 1970, hace apenas cuarenta años.

Ya se interprete como el deseo de “tranquilizar a los mercados” por parte de gobernantes asustados o como un pretexto para imponer unas opciones dictadas por la ideología, la sumisión a esta dictadura no es aceptable pues ha demostrado su ineficacia económica y su potencial destructivo en el plano político y social. Se debe abrir en Francia y en Europa un verdadero debate democrático sobre las opciones de política económica. La mayoría de los economistas que intervienen en el debate público lo hacen para justificar o racionalizar la sumisión de los políticos a las exigencias de los mercados financieros. En efecto, en todas partes los poderes públicos han tenido que improvisar unos planes de reactivación keynesianos e incluso a veces nacionalizar temporalmente los bancos. Pero quieren cerrar rápidamente este paréntesis. El software neoliberal siempre es el único que se reconoce como legítimo, a pesar de sus patentes fracasos. Basado en la hipótesis de la eficiencia de los mercados financieros, recomienda reducir los gastos públicos, privatizar los servicios públicos, flexibilizar el mercado del trabajo, liberalizar el comercio, los servicios financieros y los mercados de capital, aumentar la competencia en todos los campos y en todas partes…

Como economistas nos aterroriza ver que estas políticas siguen estando a la orden del día y que sus fundamentos teóricos no se han puesto en tela de juicio. Sin embargo, los hechos han dejado en evidencia los argumentos avanzados desde hace treinta años para orientar las opciones de las políticas económicas europeas. La crisis ha dejado al descubierto el carácter dogmático e infundado de la mayoría de las supuestas evidencias repetidas hasta la saciedad por quienes toman las decisiones y sus consejeros. Ya se trate de la eficiencia y de la racionalidad de los mercados financieros, de la necesidad de recortar los gastos para reducir la deuda pública o de reforzar el “pacto de estabilidad”, hay que interrogar estas falsas evidencias y mostrar la pluralidad de las opciones posibles en materia de política económica. Otras opciones son posibles y deseables a condición, en primer lugar, de aflojar el torno impuesto por la industria financiera a las políticas públicas.

Hacemos a continuación una presentación crítica de diez postulados que siguen inspirando cada día las decisiones de los poderes públicos en toda Europa a pesar de los hirientes desmentidos aportados por la crisis financiera y sus consecuencias. Se trata de falsas evidencias que inspiran unas medidas injustas e ineficaces frente a las cuales exponemos veintidós propuestas para su debate. Cada una de ellas no goza necesariamente de la unanimidad de las personas signatarias de este manifiesto, pero deberán ser tomadas en serio si se quiere sacar a Europa de su impasse.

FALSA EVIDECIA N°1: LOS MERCADOS FINACIEROS SON EFICIENTES

Un hecho se impone hoy a todos los observadores: el papel primordial que desempeñan los mercados financieros en el funcionamiento de la economía. Es el resultado de una larga evolución que empezó finales de la década de 1970. La midamos como la midamos esta evolución marca una ruptura neta, tanto cuantitativa como cualitativa, con las décadas precedentes. Bajo la presión de los mercados financieros la regulación del conjunto del capitalismo se transforma en profundidad y da nacimiento a una forma inédita de capitalismo que algunos llamaron “capitalismo patrimonial”, capitalismo financiero” o incluso “capitalismo neoliberal”.

Estas mutaciones encontraron en la hipótesis de eficiencia informativa de los mercados financieros su justificación teórica. En efecto, según esta hipótesis, es importante desarrollar los mercados financieros, hacer que puedan funcionar lo más libremente posible porque constituyen el único mecanismo de asignación eficaz del capital. Las políticas que se han llevado a cabo obstinadamente desde hace treinta años son conformes a esta recomendación. Se trata de construir un mercado financiero mundialmente integrado en el que todos los actores (empresas, hogares, Estados, instituciones financieras) puedan intercambiar todas las categorías de títulos (acciones, obligaciones, deudas, derivados, divisas) en todos los plazos (largo plazo, medio plazo, corto plazo). Los mercados financieros han llegado a parecerse al mercado “sin fricción” de los manuales: el discurso económico ha conseguido crear la realidad. Como los mercados eran cada vez más “perfectos” en el sentido de la teoría económica dominante, los analistas creyeron que en adelante el sistema financiero era mucho más estable que en el pasado. La “gran moderación” (este periodo de crecimiento económico sin subida de los salarios que conoció Estados Unidos desde 1990 a 2007) parecía confirmarlo.

Todavía hoy el G20 persiste en la idea de que los mercados financieros son el buen mecanismo de asignación del capital. La primacía y la integridad de los mercados financieros siguen siendo los objetivos finales que prosigue su nueva regulación financiera. La crisis se interpreta no como un resultado inevitable de la lógica de los mercados desregulados sino como el efecto de la deshonestidad e irresponsabilidad de algunos actores financieros mal vigilados por los poderes públicos.

Sin embargo, la crisis se ha encargado de demostrar que los mercados no son eficientes y que no permiten una asignación eficaz del capital. Las consecuencias de este hecho en materia de regulación y de política económica son inmensas. La teoría de la eficiencia reposa sobre la idea de que los inversores buscan y encuentran la información más fiable posible sobre el valor de los proyectos que compiten para encontrar una financiación. De creer esta teoría, el precio que se forma en un mercado refleja los juicios de los inversores y sintetiza el conjunto de la información disponible: constituye, por consiguiente, un buen cálculo del verdadero valor de los títulos. Ahora bien, se supone que este valor resume toda la información necesaria para orientar la actividad económica y así la vida social. De este modo el capital se invierte en los proyectos más rentables y deja de lado los proyectos menos eficaces. Ésta es la idea central de esta teoría: la competencia financiera produce unos precios justos que constituyen señales fiables para los inversores y orientan eficazmente el desarrollo económico.

Pero la crisis vino a confirmar los diferentes trabajos críticos que habían puesto en duda esta propuesta. La competencia financiera no produce necesariamente precios justos. Peor: con frecuencia la competencia financiera es desestabilizante y lleva a unas evoluciones de precios excesivas e irracionales, las burbujas financieras.

El error principal de la teoría de la eficiencia de los mercados financieros consiste en trasponer a los productos financieros la teoría habitual de los mercados de bienes ordinarios. En estos últimos la competencia es en parte autorreguladora en virtud de lo que se llama la “ley” de la oferta y la demanda: cuando el precio de un bien aumenta, entonces los productores van a aumentar su oferta y los compradores a reducir su demanda; el precio, por lo tanto, va a bajar y a volver cerca de su nivel de equilibrio. En otras palabras, cuando el precio de un bien aumenta unas fuerzas de llamada tienden a frenar y después a invertir este alza. La competencia produce lo que se llama “feedbacks negativos”, unas fuerzas de llamada que van en el sentido contrario del choque inicial. La idea de la eficiencia nace de una transposición directa de este mecanismo a la finanza de mercado.

Ahora bien, para esta última la situación es muy diferente. Cuando el precio aumenta es frecuente observar no una bajada, ¡sino una subida de la demanda! En efecto, la subida del precio significa un rendimiento mayor para quienes poseen el título debido a la plusvalía realizada. Por consiguiente, la subida del precio atrae a nuevos compradores, lo que refuerza más la subida inicial. Las promesas de bonos empujan a los traders a ampliar aún más el movimiento. Hasta el incidente, imprevisible pero inevitable, que provoca la inversión de las anticipaciones y la quiebra. Este fenómeno digno de la irreflexión de los borregos es un proceso de “feedbacks positivos” que empeora los desequilibrios. Es la burbuja especulativa: una subida acumulativa de los precios que se alimenta a sí misma. Este tipo de proceso no produce precios justos sino, por el contrario, precios inadecuados.

Por consiguiente, el lugar preponderante ocupado por los mercados financieros no puede llevar a eficacia alguna. Aún más, es una fuente permanente de inestabilidad, como lo demuestra claramente la serie ininterrumpida de burbujas que hemos conocido desde hace 20 años: Japón, Sudeste de Asia, internet, mercados emergentes, la inmobiliaria, conversión de la deuda en valores. Así, la inestabilidad financiera se traduce en fuertes fluctuaciones de las tasas de intercambio y de la Bolsa, que manifiestamente no tienen relación con los fundamentos de la economía. Esta inestabilidad, nacida del sector financiero, se propaga a la economía real por medio de numerosos mecanismos.

Para reducir la ineficiencia e inestabilidad de los mercados financieros sugerimos cuatro medidas:

Medida n°1: compartimentar estrictamente los mercados financieros y las actividades de los actores financieros, prohibir a los bancos especular por su propia cuenta para evitar la propagación de las burbujas y de las quiebras,

Medida n°2: Reducir la liquidez y la especulación desestabilizadora por medio de controles sobre los movimientos de capitales y de las tasas sobre las transacciones financieras,

Medida n°3: limitar las transacciones financieras a las que respondan a las necesidades de la economía real (por ejemplo, CDS [Credit Default Swap o permuta de incumplimiento crediticio] únicamente para quienes detentan títulos asegurados, etc.)

Medida n°4: limitar la remuneración de los traders.

FALSA EVIDENCIA N°2: LOS MERCADOS FINANCIEROS SON FAVORABLES AL CRECIMIENTO ECONÓMICO

La integración financiera ha llevado el poder de las finanzas a su cenit debido al hecho de que unifica y centraliza la propiedad capitalista a escala mundial. En adelante ella es quien determina las normas de la rentabilidad exigidas al conjunto de los capitales. El proyecto era que la finanza de mercado sustituyera a la financiación bancaria de los inversores. Proyecto que, además, ha fracasado porque hoy, globalmente, son las empresas las que financian a los accionistas en vez de lo contrario. En adelante la gobernanza de las empresas se ha transformado profundamente para alcanzar las normas de rentabilidad del mercado. Con el aumento en potencia del valor accionarial se ha impuesto una concepción nueva de la empresa y de su gestión, pensadas como puestas al servicio exclusivo del accionista. Ha desaparecido la idea de un interés común propio de las diferentes parte interesadas vinculadas a la empresa. Los dirigentes de las empresas que cotizan en Bolsa tiene en adelante la misión primera de satisfacer únicamente el deseo de enriquecimiento de los accionistas. En consecuencia, dejan ellos mismos de ser asalariados, como demuestra el desmesurado aumento de sus remuneraciones. Como avanza la teoría de “la agencia”, se trata de hacer de modo que los intereses de los dirigentes sean en adelante convergentes con los de los accionistas.

El ROE (Return on Equity, o rendimiento de los capitales propios) de 15% a 25% es en adelante la norma que impone el poder de la finanza a las empresas y a los asalariados. La liquidez es el instrumento de este poder que permite en cualquier momento a los capitales no satisfechos ir a buscar a otra parte. Frente a esta potencia, tanto los asalariados como la soberanía política parecen por su fraccionamiento en estado de inferioridad. Esta situación desequilibrada lleva a unas exigencias de beneficio descabelladas porque reprimen el crecimiento económico y llevan a un aumento continuo de las desigualdades de ingresos. Por un lado las exigencias de rentabilidad inhiben fuertemente la inversión: cuanto más elevada es la rentabilidad demandada más difícil es encontrar proyectos suficientemente eficientes para satisfacerla. Las tasas de inversión siguen siendo históricamente débiles en Europa y en Estados Unidos. Por otra parte, estas exigencias provocan una constante presión a la baja sobre los salarios y el poder adquisitivo, lo que no es favorable a la demanda. La ralentización simultánea de la inversión y del consumo lleva a un crecimiento débil y a un paro endémico. En los países anglosajones se ha contrarrestado esta tendencia por medio de desarrollo del endeudamiento de los hogares y por medio de las burbujas financieras que crean una riqueza que permite un crecimiento del consumo sin salarios, pero terminan en quiebras.

Para remediar los efectos negativos sobre la actividad económicas ponemos debatir tres medidas :

Medida n°5: reforzar significativamente los contra-poderes en las empresas para obligar a las direcciones a tener en cuenta los intereses del conjunto de las partes interesadas,

Medida n°6: aumentar fuertemente los impuestos a los ingresos muy altos para disuadir la carrera por los rendimientos insostenibles,

Medida n°7: reducir la dependencia de las empresas en relación a los mercados financieros desarrollando una política pública del crédito (tasas preferenciales para las actividades prioritarias en el plano social y medioambiental).

FALSA EVIDENCIA N° 3 : LOS MERCADOS SON BUENOS JUECES DE LA SOLVENCIA DE LOS ESTADOS
Según los defensores de la eficiencia de los mercados financieros, los operadores de mercado tendrían en cuenta la situación objetiva de las finanzas públicas para evaluar el riesgo de suscribir un préstamo de Estado. Tomemos el caso de la deuda griega: los operadores financieros y quienes toman las decisiones se remiten únicamente a las evaluaciones financieras para juzgar la situación. Así, cuando la tasa exigida a Grecia ascendió a más del 10%, cada uno dedujo que el riesgo de falta [de pago] estaba cercano: si los inversores exigen semejante prima de riesgo es que el peligro es extremo.

Hay en ello un profundo error si se comprende la verdadera naturaleza de la evaluación por el mercado financiero. Como éste no es eficiente, lo más frecuente es que produzca unos precios completamente desconectados de los fundamentales. En esas condiciones es descabellado entregarse únicamente a las evaluaciones financieras para juzgar una situación. Evaluar el valor de un título financiero no es una operación comparable a medir un tamaño objetivo, por ejemplo, a calcular el peso de un objeto. Un título financiero es un derecho sobre unos ingresos futuros: para evaluarlo hay que prever lo que será el futuro. Es una cuestión de juicio, no una medida objetiva porque en el instante t, el futuro no está en modo alguno predeterminado. En las salas de mercado sólo es lo que los operadores imaginan que será. Un precio financiero resulta de un juicio, de una creencia, de una apuesta sobre el futuro: nada asegura que el juicio de los mercados tenga algun tipo de superioridad sobre las demás formas de juicio.

Sobre todo, la evaluación financiera no es neutra: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que ella imagina. Así, las agencias de calificación financieras contribuyen en mucho a determinar las tasas de interés en los mercados de obligaciones atribuyendo unas notas cargadas de una gran subjetividad, incluso de una voluntad de alimentar la inestabilidad, fuente de beneficios especulativos. Cuando degradan la calificación de un Estado aumentan la tasa de interés exigida por los actores financieros para adquirir los títulos de la deuda pública de este Estado y aumentan con ello el riesgo de quiebra que ellas han anunciado.

Para reducir la influencia de la psicología de los mercados sobre la financiación de los estados, proponemos debatir dos medidas:

Medida n°8: no se debe autorizar a las agencias de calificación financiera a pesar arbitrariamente en las tasas de interés de los mercados de obligaciones degradando la calificación de un Estado: su actividad se debería reglamentar exigiendo que esta nota resulte de un calculo económico transparente.

Medida n°8 bis: liberar a los Estados de la amenaza de los mercados financieros garantizando que el Banco Central Europeo (BCE) compra los títulos púbicos.

FALSA EVIDENCIA N° 4 : LA SUBIDA ESPECTACULAR DE LAS DEUDAS PÚBLICAS ES EL RESULTADO DE UN EXCESO DE GASTOS
Michel Pébereau, uno de los “padrinos” de la banca francesa, describía en 2005 en unos de estos informes oficiales ad hoc a una Francia asfixiada por la deuda pública y sacrificando sus generaciones futuras al entregarse a unos gastos sociales irreflexivos. El Estado que se endeuda como un padre de familia alcohólico que bebe por encima de sus medios: ésta es la visión que suelen propagar la mayoría de los editorialistas. La reciente explosión de la deuda pública en Europa y en el mundo se debe en todas partes a otra cosa: a los planes de salvamiento de las finanzas y, sobre todo, a la recesión provocada por la crisis bancaria y financiera que empezó en 2008: el déficit público medio en la zona euro era sólo el 0,6% del PIB en 2007, pero la crisis le ha hecho pasar al 7% en 2010. Al mismo tiempo la deuda pública ha pasado del 66% al 84% del PIB.

Sin embargo, el aumento de la deuda pública tanto en Francia como en muchos países europeos fue primero moderada y anterior a esta recesión: proviene en gran parte no de una tendencia a la subida de los gastos públicos (puesto que, al contrario, desde principios de la década de 1990 estos son estables o en baja en la Unión Europea en proporción al PIB) sino del desmoronamiento de los ingresos públicos debido a la debilidad del crecimiento económico en el periodo y a la contrarrevolución fiscal que han llevado a cabo la mayoría de los gobiernos desde hace veinticinco años. A más largo plazo la contrarrevolución fiscal ha alimentado continuamente el hinchamiento de la deuda de una recesión a otra. Así, en Francia un reciente informe parlamentario cifra en 100.000 millones de euros en 2010 el coste de las bajadas de impuestos consentidas entre 2000 y 2010, sin incluir siquiera las exoneraciones de cotizaciones sociales (30.000 millones) y otros “gastos fiscales”. A falta de una armonización fiscal, los Estados europeos se han entregado a la competencia fiscal, bajando los impuestos a las sociedades, los altos ingresos y los patrimonios. Aunque el peso relativo de sus determinantes varíe de un país a otro, la subida casi general de los déficits públicos y de las ratios de deuda pública en el curso de los treinta últimos años no resulta principalmente de una deriva culpable de los gastos públicos. Un diagnóstico que, evidentemente, abre otras pistas que la sempiterna reducción de los gastos públicos.

Para restaurar un debate público informado sobre el origen de la deuda y, por lo tanto, de los medios de remediarla, proponemos debatir una propuesta:

Medida n° 9: realizar una auditoría pública de las deudas públicas para determinar su origen y conocer la identidad de los principales poseedores de títulos de la deuda y los montantes que poseen.

FALSA EVIDENCIA N°5: HAY QUE REDUCIR LOS GASTOS PARA REDUCIR LA DEUDA PÚBLICA
Aunque el aumento de la deuda pública resultara en parte de un aumento de los gastos públicos, cortar en estos gastos no contribuiría necesariamente a la solución porque la dinámica de la deuda pública no tiene mucho que ver con la de un hogar: la macroeconomía no es reducible a la economía doméstica. Generalmente la dinámica de la deuda depende de varios factores: el nivel de los déficits primarios, pero también la diferencia entre la tasa de interés y la tasa de crecimiento nominal de la economía.

Y es que si este último es más débil que la tasa de interés la deuda va a crecer mecánicamente debido al “efecto bola de nieve”: explota el importe de los intereses y también el déficit total (incluidos los intereses de la deuda). Así, a principios de la década de 1990 la política del franco fuerte que llevó a cabo Bérégovoy y se mantuvo a pesar de la recesión de 1993-94 se tradujo en una tasa de interés más elevada de forma duradera que la tasa de crecimiento, lo que explica el salto de la deuda pública de Francia durante este periodo. Es el mismo mecanismo que explicaban el aumento de la deuda durante la primera mitad de la década de 1980 bajo el impacto de la revolución neoliberal y de la política de tasas de interés elevadas que llevaron a cabo Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Pero la propia tasa de crecimiento no es independiente de los gastos públicos: a corto plazo la existencia de gastos públicos estables limita la magnitud de las recesiones (“estabilizadores automáticos”); a largo plazo las inversiones y gastos públicos (educación, sanidad, investigación, infraestructuras …) estimulan el crecimiento. Es falso afirmar que todo déficit público crece tanto como la deuda pública o que toda reducción del déficit permite reducir la deuda. Si la reducción de los déficit compromete la actividad económica la deuda aumentará aún más. Los comentaristas liberales subrayan que algunos países (Canadá, Suecia, Israel) realizaron unos ajustes brutales de sus cuentas públicas en la década de 1990 e inmediatamente después conocieron un fuerte rebote del crecimiento. Pero esto sólo es posible si el ajuste concierne a un país aislado, que vuelve a ganar competitividad sobre sus rivales. Lo que evidentemente olvidan los partidarios del ajuste estructural europeo es que los países europeos tienen por principales clientes y rivales a otros países europeos ya que la Unión Europea está globalmente poco abierta al exterior. Una reducción simultánea y masiva de los gastos públicos del conjunto de los países de la Unión Europea sólo puede tener como efecto una recesión agravada y, por lo tanto, una nueva subida de la deuda pública.

Para evitar que el restablecimiento de las finanzas públicas provoque un desastre social y politico proponemos debatir dos medidas:

Medida n°10: mantener el nivel de las protecciones sociales, incluso mejorarlas (subsidio de desempleo, vivienda…);

Medida n°11: aumentar el esfuerzo presupuestario en materia de educación, de investigación, de inversion en reconversión ecológica… para establecer las condiciones de un crecimiento sostenible que permita un fuerte descenso del paro.

FALSA EVIDENCIA N°6: LA DEUDA PÚBLICA TRASLADA EL PRECIO DE NUESTROS EXCESOS A NUESTROS NIETOS
La afirmación de que la deuda pública sería una transferencia de riqueza en detrimento de las generaciones futuras es otra afirmación falsa que confunde economía doméstica y macroeconomía. La deuda pública es un mecanismo de transferencia de riquezas, pero es sobre todo de los contribuyentes ordinarios hacia los rentistas.

En efecto, basándose en la creencia raramente verificada según la cual bajar los impuesto estimularía el crecimiento y aumentaría in fine los ingresos públicos, desde 1980 los Estados europeos han imitado a Estados Unidos en una política sistemática de hacer la oferta fiscal más baja. Se han multiplicado las reducciones de impuestos y de cotizaciones (sobre los beneficios de las sociedades, sobre los ingresos de los particulares más acomodados, sobre los patrimonios, sobre las cotizaciones patronales…), pero su impacto en el crecimiento económico sigue siendo muy incierto. Por consiguiente, estas políticas fiscales anti-redistributivas han agravado a la vez y de manera acumulativa las desigualdades sociales y los déficits públicos.

Estas políticas fiscales han obligado a las administraciones públicas a endeudarse con hogares acomodados y mercados financieros para financiar los déficits así creados. Es lo que se podría llamar “el efecto jackpot”: con el dinero ahorrado de sus impuestos los ricos han podido adquirir títulos (portadores de interés) de la deuda pública emitida para financiar los déficits públicos provocados por la reducciones de los impuestos… Así, el servicio de la deuda pública en Francia representa 40.000 millones de euros, casi tanto como las recaudaciones del impuesto sobre la renta. Tour de force tanto más brillante cuanto que a continuación se ha logrado hacer creer al público que los culpables de la deuda pública eran los funcionarios, los jubilados y los enfermos.

Por consiguiente, el aumento de la deuda pública en Europa o en Estados Unidos no es el resultado de políticas keynesianas expansionistas o de políticas sociales dispendiosas sino más bien de una política en favor de las capas privilegiadas: los “gastos fiscales” (bajadas de impuestos y de cotizaciones) aumentan los ingresos disponibles de quienes menos lo necesitan, los cuales gracias a ello pueden aumentar más sus inversiones, sobre todo en Bonos del Tesoro, que son remunerados en intereses por medio del impuesto procedente de todos los contribuyentes. En resumen, se establece un mecanismo de redistribución al revés, desde las clases populares hacia las clases acomodadas, vía la deuda pública cuya contrapartida es siempre la renta privada.

Para rectificar de manera equitativa las finanzas públicas en Europa y en Francia proponemos debatir dos medidas:

Medida n°12: volver a dar un carácter fuertemente redistributivo a la fiscalidad directa sobre los ingresos (supresión de los vacíos [fiscales], creación de nuevas series y aumento de las tasas del impuesto sobre la renta…)

Medida n°13: suprimir las exoneraciones consentidas a las empresas que no tienen suficiente efecto sobre el empleo.

FALSA EVIDENCIA N°7 : HAY QUE ASEGURAR A LOS MERCADOS FINANCIEROS PARA PODER FINANCIAR LA DEUDA PÚBLICA

A nivel mundial se debe analizar el ascenso de las deudas públicas correlativamente a la financiarización. Durante los últimos treinta años a favor de la liberalización total de la circulación de los capitales las finanzas han aumentado considerablemente su influencia sobre la economía. Las grandes empresas recurren cada vez menos al crédito bancario y cada vez más a los mercados financieros. Los hogares también ven una parte cada vez mayor de su ahorro drenado hacia las finanzas para sus pensiones, vía los diversos productos de inversión o incluso en algunos países vía la financiación de su vivienda (préstamos hipotecarios). Los gestores de carteras que tratan de diversificar los riesgos buscan títulos públicos como complemento a los privados. Los han encontrado fácilmente en los mercados porque los gobiernos han llevado a cabo unas políticas similares que han llevado a un relanzamiento de los déficits: tasas de interés altas, bajada de los impuestos centradas en los ingresos altos, incitaciones masivas al ahorro financiero de los hogares para favorecer las jubilaciones por capitalización, etc.

A nivel de la UE la financiarización de la deuda pública se ha inscrito en los tratados: desde Maastricht los Bancos Centrales tienen prohibido financiar directamente a los Estados, que deben encontrar prestamistas en los mercados financieros. Esta “represión monetaria” acompaña a la “liberación financiera” y hace exactamente lo contrario de las políticas adoptadas tras la gran crisis de la década de 1930, de “represión financiera” (drásticas restricciones a la libertad de acción de las finanzas) y de “liberación monetaria” (con el final del patrón oro). Se trata de someter a los Estados, que se supone que son por naturaleza demasiado dispendiosos, a la disciplina de los mercados financieros, que se supone que son eficientes y omniscientes por naturaleza.

Como resultado de esta elección doctrinaria, el Banco Central Europeo no tiene así derecho a suscribir directamente las emisiones de obligaciones públicas de los Estados europeos. Privados de la garantía de poder financiarse siempre en el Banco Central, los Estados europeos del sur han sido así víctimas de ataques especulativos. En efecto, aunque en nombre de una ortodoxia sin fisuras el BCR siempre se había negado a ello, desde hace algunos meses compra obligaciones de Estado a la tasa de interés del mercado para calmar las tensiones en el mercado de obligaciones europeos. Pero nada dice que esto sea suficiente si la crisis de la deuda se agrava y y se esfuman las tasas de interés de mercado. Entonces podría ser difícil mantener esta ortodoxia monetaria que carece de fundamentos científicos serios.

Para remediar el problema de la deuda pública proponemos debatir dos medidas:

Medida n°14: autorizar al Banco Central Europeo a financiar directamente a los Estados (o a imponer a los bancos comerciales suscribir la emisión de obligaciones públicas) a bajo interés, aflojando así el lastre con el que les traban los mercados financieros,

Medida n°15: si fuera necesario, reestructurar la deuda pública, por ejemplo, limitando el servicio de la deuda pública a determinado tanto por ciento del PIB, y operando una discriminación entre los acreedores según el volumen de los títulos que poseen: los rentistas muy grandes (particulares o instituciones) deben aceptar un alargamiento sensible del perfil de la deuda, incluso anulaciones parciales o totales. También hay que volver a negociar las exorbitantes tasas de interés de los títulos emitidos por los países en dificultades desde la crisis.

FALSA EVIDENCIA N°8: LA UNIÓN EUROPEA DEFIENDE EL MODELO SOCIAL EUROPEO

La construcción europea parece una experiencia ambigua. Coexisten dos visiones de Europa sin osar enfrentarse abiertamente. Para los socialdemócratas, Europa hubiera debido proponerse el objetivo de promover el modelo social europeo, fruto del compromiso social de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, con su protección social, sus servicios públicos y sus políticas industriales. Europa hubiera debido construir una muralla defensiva frente a la globalización liberal, un medio de proteger, de hacer vivir y progresar este modelo. Europa hubiera debido defender una visión específica de la organización de la economía mundial, la globalización regulada por unas organizaciones de gobernanza mundial. Hubiera debido permitir a los países miembro mantener un nivel elevado de gastos públicos y de redistribución, protegiendo su capacidad de financiarlos por medio de la armonización de la fiscalidad sobre las personas, las empresas y los ingresos del capital.

Sin embargo, Europa no ha querido asumir su especificidad. Actualmente la visión dominante en Bruselas y en el seno de la mayoría de los gobiernos nacionales es la contraria a la de una Europa liberal, cuyo objetivo es adaptar a las sociedades europeas a las exigencias de la globalización: la construcción europea es la ocasión de poner en tela de juicio el modelo social europeo y de desregular la economía. La preeminencia del derecho de la competencia sobre las reglamentaciones nacionales y sobre los derechos sociales en el Mercado Único permite introducir más competencia en los mercados de los productos y de los servicios, disminuir la importancia de los servicios públicos y organizar competitividad de los trabajadores europeos. La competencia social y fiscal permitió reducir los impuestos, sobre todo sobre los ingresos del capital y de las empresas (las “bases móviles”) y hacer presión sobre los gastos sociales. Los tratados garantizan cuatro libertades fundamentales: la libre circulación de las personas, de las mercancías, de los servicios y de los capitales. Pero lejos de limitarse al mercado interior, la libertad de circulación de los capitales se ha concedido a los inversores del mundo entero, sometiendo así al tejido productivo europeo a los imperativos de valorización de los capitales internacionales. La construcción europea perece un medio de imponer a los pueblos unas reformas neoliberales.

La organización de la política macroeconómica (independencia del BCE frente a la política, Pacto de Estabilidad) está marcada por la desconfianza respecto a los gobierno elegidos democráticamente. Se trata de privar a los países de toda autonomía en materia tanto de política monetaria como en materia presupuestaria. Para ya sólo dejar jugar a la “estabilización automática” se debe alcanzar el equilibrio presupuestario y después toda política discrecional desterrada de reactivación. A nivel de la zona no se ha establecido ninguna política coyuntural común ni se ha definido ningún objetivo común en términos de crecimiento o de empleo. No se tienen en cuenta las diferencias de situación entre los países porque el pacto no se interesa ni por las tasas de inflación ni por los déficits exteriores nacionales; los objetivos de las finanzas públicas no tienen en cuenta situaciones económicas nacionales.

Las instancias europeas trataron de impulsar unas reformas estructurales (por medio de las Grandes Orientaciones Políticas Económicas, el Método Abierto de Coordinación o la Agenda de Lisboa) con un éxito muy desigual. Como su modo de elaboración no era democrático ni movilizador, su orientación liberal no correspondía obligatoriamente a las políticas decididas a nivel nacional, teniendo en cuenta las relaciones de fuerza existentes en cada país. Esta orientación no conoció de entrada los brillantes éxitos fulgurantes que la habría legitimado. Se puso en tela de juicio el movimiento de liberalización económica (fracaso de la Directiva Bolkestein); se tentó a algunos países con nacionalizar su política industrial mientras que la mayoría se oponía a la europeización de sus políticas fiscales o sociales. La Europa social ha seguido siendo una palabra vacía, sólo se ha afirmado realmente la Europa de la competencia y de las finanzas.

Para que Europa promueva verdaderamente un modelo social europeo proponemos debatir dos medidas:

Medida n°16: poner en tela de juicio la libre circulación de los capitales y de las mercancías entre la UE y el resto del mundo negociando si fuera necesario acuerdos multilaterales o bilaterales,

Medida n°17: en vez de la política de competencia, convertir a “la armonización en el progreso” en el hilo director de la construcción europea. Establecer unos objetivos comunes de alcance constringente tanto en materia de progreso social como en materia macroeconómica (unas GOPS, grandes orientaciones de política social).

FALSA EVIDENCIA N°9: EL EURO ES UN ESCUDO CONTRA LA CRISIS

El euro debería haber sido un factor de protección contra la crisis financiera mundial. Después de todo, la supresión de toda incertidumbre sobre las tasas de cambio entre las monedas europeas eliminó un factor fundamental de inestabilidad. Sin embargo, no ha habido nada de eso: Europa se ha visto afectada más duramente y de forma duradera por la crisis que el resto del mundo. Esto se debe a las propias modalidades de construcción de la unión monetaria.

Desde 1999 la zona euro conoció un crecimiento relativamente mediocre y un aumento de las divergencias entre los Estados miembro en términos de crecimiento, de inflación, de paro y de desequilibrios exteriores. El marco de política económica de la zona euro, que tiende a imponer a unos países en situaciones diferentes unas políticas macroeconómicas parecidas, ha ampliado las disparidades de crecimiento entre los Estados miembro. En la mayoría de los países, en particular los más grandes, la introducción del euro no ha provocado la prometida aceleración del crecimiento. Para otros, hubo crecimiento pero a costa de desequilibrios difícilmente sostenibles. La rigidez monetaria y presupuestaria, reforzada por el euro, ha permitido hacer caer todo el peso de los ajustes sobre el trabajo. Se ha promovido la flexibilidad y la austeridad salarial, reducido la parte de los salarios en el ingreso total, aumentado las desigualdades.

Esta carrera a la baja social la ha ganado Alemania, que ha sabido liberar importantes surplus comerciales en detrimento de sus vecinos y, sobre todo, de sus propios asalariados, imponiéndose una bajada del coste del trabajo y de las prestaciones sociales, lo que le ha conferido una ventaja comercial en relación a sus vecinos que no han podido tratar tan duramente a sus trabajadores. Los excedentes comerciales alemanes pesan sobre el crecimiento de los demás países. Los déficits presupuestarios y comerciales de unos sólo son la contrapartida de los excedentes de los demás … Los Estados miembro no han sido capaces de definir una estrategia coordinada.

La zona euro hubiera debido verse menos afectada por la crisis que Estados Unidos y Reino Unido. Los hogares están claramente menos implicados en los mercados financieros, que son menos sofisticados. Las finanzas públicas estaban en una situación mejor; el déficit público del conjunto de los países de la zona era del 0,6% del PIB en 2007, frente a casi el 3% en Estados Unidos, en Reino Unido o Japón. Pero la zona euro sufría un aumento de los desequilibrios: los países del norte (Alemania, Austria, Países Bajos, países escandinavos) limitaban sus salarios y sus demandas internas, y acumulaban excedentes exteriores, mientras que los países del sur (España, Grecia, Irlanda) conocían un crecimiento vigoroso impulsado por unas tasas de interés débiles en relación a la tasa de crecimiento, al tiempo que acumulaban unos déficits exteriores.

Aunque la crisis económica partió de Estados Unidos, éste ha tratado de establecer una política real de reactivación presupuestaria y monetaria al tiempo que iniciaba un movimiento de desregulación financiera. Europa, por el contrario, no ha sabido emprender una política suficientemente reactiva. De 2007 a 2010 el impulso presupuestario ha sido del orden de 1,6 puntos de PIB en la zone euro, de 3,2 puntos en Reino Unido y de 4,2 puntos en Estados Unidos. La pérdida de producción debida a la crisis ha sido claramente más fuerte en la zona euro que en Estados Unidos. En la zona se ha sufrido más el aumento del déficits que el resultado de una política activa.

Al mismo tiempo, la Comisión ha seguido lanzando unos procedimientos de déficit excesivo contra los Estados miembro de modo que a mediados de 2010 prácticamente todos los Estados de la zona estaban sometidos a ellos. Ha pedido a los Estados miembro que para 2013 ó 2014 se comprometan a volver bajo la línea del 3%, independientemente de la evolución economía. Las instancias europeas han seguido reclamando unas políticas salariales restrictivas y que se replanteen los sistemas públicos de jubilación y de sanidad, con el riesgo evidente de hundir al continente en la depresión y de aumentar las tensiones entre los países. Esta ausencia de coordinación y, más fundamentalmente, la ausencia de un verdadero presupuesto europeo que permita una solidaridad efectiva entre los Estados miembro han incitado a los operadores financieros a desviarse del euro, incluso a especular abiertamente contra él.

Para que el euro pueda proteger realmente a los ciudadanos europeos de la crisis proponemos debatir dos [sic] medidas:

Medida n°18: garantizar una verdadera coordinación de las políticas macroeconómicas y una reducción concertada de los desequilibrios comerciales entre los países europeos,

Medida n°19: compensar los desequilibrios de pago en Europa por medio de un Banco de Pagos (que organice los préstamos entre los países europeos),

Medida n°20: si la crisis del euro lleva a su desintegración y esperando el ascenso en régimen del presupuesto europeo (cf. infra), establecer un régime monetario intraeuropeo (moneda común tipo “bancor”) que organice la reabsorción de los desequilibrios de los balances comerciales en el seno de Europa.

FALSA EVIDENCIA N°10: LA CRISIS GRIEGA HA PERMITIDO FINALMENTE AVANZAR HACIA UN GOBIERNO ECONÓMICO Y UNA VERDADERA SOLIDARIDAD EUROPEA

A partir de mediados de 2009 los mercados financieros empezaron a contar con las deudas de los países europeos. Globalmente la fuerte subida de las deudas y de los déficits públicos a escala mundial no ha provocado (todavía) subidas de las tasas largas: los operadores financieros consideran que los bancos centrales mantendrán mucho tiempo las tasas monetarias reales a un nivel próximo de cero y que no hay riesgo de inflación ni de falta [de pago] de un gran país. Pero los especuladores han percibido los fallos de la organización de la zona euro. Mientras que los gobiernos de los demás países desarrollados siempre pueden ser financiados por su Banco Central, los países de la zona euro han renunciado a esta posibilidad y dependen totalmente de los mercados financieros para sus déficits. Por ello se ha podido desencadena la especulación sobre los países más frágiles de la zona: Grecia, España e Irlanda.

Las instancias europeas y los gobiernos han tardado en reaccionar al no querer dar la impresión de que los países miembro tenían derecho a un apoyo ilimitado de sus socios y querer sancionar a Grecia, culpable de haber ocultado (con ayuda de Goldman Sachs) la magnitud de sus déficits. Con todo, en mayo de 2010 el BCE y los países miembro tuvieron que crear urgentemente un Fondo de Estabilización para indicar a los mercados que aportarían este apoyo sin límites a los países amenazados. En contrapartida estos han tenido que anunciar unos programas de austeridad presupuestaria sin precedentes que los van a condenar a un retroceso de la actividad a corto plazo y a un largo periodo de recesión. Bajo la presión del FMI y de la Comisión Europea Grecia debe privatizar sus servicios públicos y España flexibilizar su mercado laboral. Del mismo modo, Francia y Alemania, que no están afectadas por la especulación, han anunciado medidas restrictivas.

Sin embargo, la demanda no es en modo alguno excesiva en Europa. La situación de las finanzas públicas es mejor que la de Estados Unidos o de Gran Bretaña, lo que deja márgenes de maniobra presupuestaria. Hay que reabsorber los desequilibrios de manera coordinada: los países excedentarios del norte y del centro de Europa deben llevar a cabo políticas expansionistas (amento de los salarios, de los gastos sociales …) para compensar las políticas restrictivas de los países del sur. Globalmente la política presupuestaria no debe ser restrictiva en la zona euro mientras que la economía no se acerque al pleno empleo a una velocidad satisfactoria.

Pero, por desgracia, hoy se han reafirmado los partidarios de las políticas presupuestarias automáticas y restrictivas en Europa. La crisis griega permite hacer olvidar los orígenes de la crisis financiera. Quienes han aceptado apoyar financieramente a los países del sur quieren imponer en contrapartida un Pacto de Estabilidad. La Comisión Europea y Alemania quieren imponer a todos los países miembro que inscriban en su Constitución el objetivo del presupuesto equilibrado, hacer que unos comités de expertos independientes vigilen la política presupuestaria. La Comisión quiere imponer a los países una larga cura de austeridad para volver a una deuda pública inferior al 60% del PIB. Si hay un avance hacia un gobierno económico es hacia un gobierno que en vez de aflojar el torno de las finanzas va a imponer la austeridad y profundizar las “reformas” estructurales en detrimento de las solidaridades sociales en cada país y entre los países.

La crisis ofrece a las elites financieras y a las tecnocracias europeas la tentación de establecer la “estrategia del choque” aprovechando la crisis para radicalizar la agenda neoliberal. Pero esta política tiene pocas posibilidades de éxito:

La disminución de los gastos públicos va a comprometer el esfuerzo necesario a escala europea para mantener los gastos del futuro (investigación, educación, política familiar), para ayudar a la industria europea a mantenerse y a invertir en los sectores del futuro (economía verde).
La crisis va a permitir imponer fuertes reducciones de los gastos sociales, objetivo incansablemente buscado por los paladines del neoliberalismo, a riesgo de comprometer la cohesión social, de reducir la demanda efectiva, de empujar a los hogares a ahorrar para su jubilación y su salud en las instituciones financieras, responsables de la crisis.
Los gobiernos y las instancias europea se niegan a organizar la armonización fiscal que permitiría la subida necesaria de los impuestos en el sector financiero, en los patrimonios importantes y en los ingresos altos.
Los países europeos instauran duraderamente unas políticas presupuestarias restrictivas que van a pesar enormemente sobre el crecimiento. Van a descender las recaudaciones fiscales. Los sueldos públicos apenas mejorarán, las ratios de deuda se degradarán, no se tranquilizará a los mercados.
Debido a la diversidad de sus culturas políticas y sociales los países europeos no han podido plegarse todos a la disciplina de hierro impuesta por el Tratado de Maastricht; no se plegarán todos al reforzamiento de éste que se está organizando actualmente. El riesgo de activar una dinámica generalizada de repliegue sobre sí mismo es real.

Para avanzar hacia un verdadero gobierno económico y una solidaridad europea proponemos debatir dos medidas:

Medida n°21: desarrollar una fiscalidad europea (tasa carbono, impuesto sobre los beneficios, …) y un verdadero presupuesto europeo para ayudar a la convergencia de las economías y tender a una igualación de las condiciones de acceso a los servicios públicos y sociales en los diversos Estados miembro sobre la base de las mejores prácticas.

Medida n°22: lanzar un vasto plan europeo, financiado por suscripción pública a tasas de interés débil pero garantizado y/o por medio de creación monetaria del BCE para emprender la reconversión ecológica de la economía europea.

CONCLUSIÓN

DEBATIR LA POLÍTICA ECONÓMICA,

TRAZAR CAMINOS PARA REFUNDAR LA UNIÓN EUROPEA

Desde hace tres décadas Europa se ha construido sobre una base tecnocrática que excluye a las poblaciones del debate de política económica. Se debe abandonar la doctrina neoliberal que descansa sobre la hipótesis hoy indefendible de la eficiencia de los mercados financieros. Hay que volver a abrir el espacio de las políticas posibles y debatir propuestas alternativas y coherentes que limiten el poder de las finanzas y organicen la armonización en el progreso de los sistemas económicos y sociales europeos. Esto supone la mutualización de importantes recursos presupuestarios, obtenidos por medio del desarrollo de una fiscalidad europea fuertemente redistributiva. También hay que liberar a los mercados del cerco de los mercados financieros. Solamente así el proyecto de construcción europea podrá esperar recuperar una legitimidad popular y democrática de la que hoy carece.

Evidentemente, no es realista esperar que 27 países decidan al mismo tiempo operar semejante ruptura en el método y los objetivos de la construcción europea. La Comunidad Económica Europea comenzó con seis países: también la refundación de la Unión Europea pasará al principio por un acuerdo entre algunos países deseosos de explorar unas vías alternativas. A medida que se hagan evidentes las consecuencias desastrosas de las políticas adoptadas hoy, aumentará por toda Europa el debate sobre las alternativas. Luchas sociales y cambios políticos intervendrán a ritmo diferente según los países. Unos gobiernos nacionales tomarán decisiones innovadoras. Quienes lo deseen deberán adoptar unas cooperaciones reforzadas para adoptar medidas audaces en materia de regulación financiera, de política fiscal o social. Por medio de unas propuestas concretas tenderán la mano a los demás pueblos para que se unan al movimiento.

Por ello nos parece importante esbozar y debatir ahora las grandes líneas de políticas económicas alternativas que harán posible esta refundación de la construcción europea.

Primeros firmantes:

Philippe Askenazy (CNRS, Ecole d’économie de Paris), Thomas Coutrot (Conseil scientifique d’Attac), André Orléan (CNRS, EHESS), Henri Sterdyniak (OFCE)


“Crecimiento sostenible” es un concepto que atenta contra la lógica

 

No tenemos otra.

No tenemos otra.

Todos los sabemos: el desarrollo económico capitalista está basado en el crecimiento. Para que la economía funcione correctamente, es necesario que haya un incremento del PIB. Cuando no es así, decimos que nos encontramos en fase de estancamiento, y si el crecimiento es negativo, o sea, si decrecemos, se dice que estamos en recesión, como sucedía hasta hace bien poco y como sucedió, en suma, en España en 2010.

            Pero la pregunta importante es: ¿hasta donde es posible el crecimiento? ¿se puede crecer indefinidamente?

            Si partimos de la base, hasta ahora indiscutible, de que la Humanidad entera vive en un planeta y que este planeta es un sistema cerrado y finito, entonces el crecimiento tiene un límite. El límite teórico es el uso de todos los recursos y rincones del planeta para la producción económica, pero todos sabemos que el límite práctico es mucho más corto porque antes de utilizar todos los recursos nos habremos ido a tomar por el saco. De todos modos, esto no afecta a la lógica, porque el límite es cierto y sabemos que está ahí.

            Por tanto, el crecimiento, por definición no puede ser NUNCA sostenible. El crecimiento es limitado y su presunta sostenibilidad es un imposible lógico y una estupidez. A no ser, claro está, que los mercados o el propio capitalismo descuenten en sus cálculos la conquista del espacio. Pero me parece que no. Me parece que simplemente no hay cálculos a largo plazo y que la cosa va de aquello tan socorrido de “el que venga detrás que arree”

 Con nuestro actual sistema (o con los que alternativamente se conocen) no es posible el desarrollo sin crecimiento, y mucho menos, muchísimo menos, la erradicación de la pobreza.

    Producir más, bien está. Pero si no se sabe a costa de qué ni hasta cuando, me temo que nos estamos comportando como adolescentes… y a nivel de especie.

Un terror.


¿En conceptó de que sé pagan las indemnizaciones?

773679_1cf6_625x1000El despido libre no es un asunto exclusivamente económico. De hecho es fundamentalmente político y moral. Si un articulista cobra por cada articulo que escribe, y cada restaurante por cada mesa que sirve; si cada empresario cobra una parte de lo que factura y cuando el negocio cesa no hay para él ninguna recompensa, a pesar de haber estado alimentando a tantas familias durante todo este tiempo, ¿por qué un empresario tiene que pagarle a un empleado 45 días por año trabajado si quiere prescindir de sus servicios? ¿Por qué tenemos que dejar propina? ¿Por qué alguien se cree en el derecho de cobrar dos veces por un solo trabajo? Cobrar dos veces es robar. El atraco a la propiedad privada es sistemático en España. Los hermanos Dalton de hoy son los del puño en alto.

La crisis tiene su innegable parte negativa, pero tendríamos que aprovecharla también para mejorar. Para replantearnos criterios, dogmas, los funestos sobreentendidos que nos han hecho naufragar. El despido libre es el anatema de los sindicatos, pero como suele suceder cuando se trata de los sindicatos, es también la solución más justa e inteligente. Toda indemnización por despido es un asalto a punta de navaja en un país infectado de jueces sindicalistas que cada despido lo hallan improcedente. Los derechos del trabajador los garantiza el empresario que los paga. Sin empresarios no hay riqueza, ni puestos de trabajo, ni sindicatos, ni tan siquiera liberados sindicales.

Toda esta farsa de las políticas sociales es una pantomima. Y una estafa. La única política social razonable es  dejar en paz al empresario, dejar de atracarle, dejarle trabajar para que pueda mantener a todos esos que con absurdo orgullo se llaman “trabajadores” cuando no son más que empleados, a menudo holgazanes de “derechos adquiridos”, “días personales” y bajas por un simple resfriado, que no serían nada ni tendrían ninguna posibilidad si un empresario no se jugara su dinero por mantenerles.

La base del sistema, y quien lo hace posible, no es el empleado, ni aquel cuento nostálgico de la fuerza del trabajo, sino el empresario que asume el riesgo y la aventura, y paga lo que tiene que pagar para poner en marcha su proyecto. No es pedir demasiado que no se le insulte, que no se le atraque cuando es él quien hace posible la prosperidad, el colegio de tus hijos, el cine del sábado por la tarde, y las palomitas o el hot-dog. La mano de obra es, al fin y al cabo, intercambiable. Lo que importa son las ideas y saber desarrollarlas, y no la que viene a limpiar cuando todo el mundo se va.

 No hay mejor justicia social que la prosperidad empresarial y la creación de puestos de trabajo. No hay nada más justo que uno cobre por lo que hace, y que deje de cobrar cuando deje de producir. Robar no es nunca una solución: y el sistema sindical es un atraco que debe cesar para que crear riqueza vuelva a ser estimulante y no este Ciudad Juárez en que se ha convertido la política laboral española. 

La subvención y el impuesto es lo que nos han traído hasta aquí. Si después de tantos años de familia, municipio y sindicato la ruina es todo lo que te ha quedado, intenta confiar en la libertad, trabajar duro y verás lo que conseguirás.

 

Salvador Sostres

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/guantanamo/2011/02/14/cobrar-dos-veces-es-robar.html

 


Lo que perdimos al perder el patrón oro

trileros

¿Dónde está la moneda buena?

De tan acostumbrados como estamos ya no nos hacemos la pregunta, pero la hago yo: ¿por qué tiene el Estado el monopolio de fabricar moneda?  ¿Por qué suprimió el patrón oro y ahora no tiene ya la obligación de darte el oro correspondiente a los billetes que lleves al banco emisor?, ¿qué ha pasado con la riqueza real como respaldo de la riqueza nominal? Nada. Ahora la promesa se ha convertido en riqueza sustituyendo a la verdadera riqueza, en el colmo de los desatinos. Esto no es capitalismo: es magia.

Como sabéis, en los antiguos billetes venía escrita la frase: “el Banco de España pagará al portador 1000 pesetas”, por ejemplo.  Sin embargo, con el paso del tiempo, la obligación de entregar esa cantidad desapareció, con lo que el billete, que en realidad era un pagaré, se convirtió en un cheque sin fondos, apoyado sólo por cosas como la confianza, la credibilidad y los peces de colores. O sea: fe, religión, ilusión e ilusionismo.

Si toleramos esta descomunal estafa de partida, ¿cómo podemos esperar luego que el Estado no nos trate como a idiotas? Si permitimos que el Estado sustituya la riqueza real pro su palabra, ¿cómo esperamos que las cosas no se hundan?

Algunos economistas radicales sugieren que para evitar las consecuencias derivadas de esta falta de respaldo de la moneda, debería permitirse que cualquiera emitiese billetes con respaldo en oro o plata. Y cualquiera es cualquiera.  ¿Cómo lo veis?.  ¿Aceptaríais billetes del Corte Inglés, por ejemplo, si el Corte Inglés os los cambiase pro oro cuando fueseis a su ventanilla, o preferiríais el dinero del Estado?

¿Por qué está prohibido acuñar monedas aunque sean de oro, si la estafa en ese caso no es posible?

¿Creéis que hay algo bueno detrás de esta desaparición del patrón oro que respaldaba a todas las monedas o que simplemente es un mecanismo, el primero, para hacernos jugar con dinero del monopoly mientras la riqueza real la controlan otros?

¿Serían posibles las devaluaciones y otros trucos de los gobiernos si alguien más que ellos pudiese fabricar moneda de curso legal?

Yo creo que si se permitiese a los demás ofrecer riqueza y no promesas, las promesas se devaluarían mucho. Terriblemente. Por eso no lo permiten…


Los siete milagros de la economía española

Uno. España es el país de Europa con más paro: el 20,2% de la población activa, el doble de la media de la UE. Es una anormalidad absoluta dentro del primer mundo. Es una tasa de desempleo similar a la de Mozambique (21%), Sudán (19%) o Iraq (19%).

Dos. Antes de que llegase la crisis, España era el país con mayor porcentaje de contratos temporales de toda la UE; al igual que el actual paro, la temporalidad también doblaba la media europea.

Tres. España es el país con más billetes de 500 euros de toda la UE: uno de cada cuatro está aquí. El 65% del dinero que circula en España está en billetes de 500. Las cifras apenas han bajado tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y aún suman 52.244 millones de euros. Un altísimo porcentaje de este dinero no se declara y deja al año un fraude fiscal de unos 16.000 millones.. Somos medalla de bronce en economía sumergida de toda la UE con una tasa cercana al 20% del PIB; sólo nos gana Italia y Grecia.

Cuatro. Los altos directivos españoles son los mejores pagados de Europa. En 2009, en el peor año de la crisis, sus sueldos crecieron un 15%: los altos cargos de las empresa del Ibex 35 ganaron un millón de euros de media. Un jefazo de Telefónica cobra igual que 103,5 de sus trabajadores.

Cinco. El salario medio en España es de 21.500 euros brutos anuales: la mitad que en Alemania, Holanda o Reino Unido. Es una media engañosa: el 63% de los españoles es mileurista o menos. España es uno de los países de la UE-15 con mayor desigualdad económica, sólo por detrás de Portugal. La tasa de pobreza es del 20,8%, también de las más altas de la UE.

Seis. España es el único país de entre los 30 más prósperos del mundo cuyo salario medio real no creció en los años buenos. Entre 1995 y 2005, el salario medio real de los españoles perdió un 4% de poder adquisitivo; entre 1999 y 2006, los beneficios empresariales crecieron un 73%.

Siete. España es el único lugar conocido donde los autónomos y pequeños y medianos empresarios que pagan por módulos declaran, de media, menos ingresos anuales que los trabajadores y los pensionistas.

 

Visto originalmente en: http://www.escolar.net/MT/archives/2011/02/las-siete-maravillas-de-la-economia-espanola.html

 


99 titulares de economía de 2010

1. Según el Anuario Estadístico del Mercado Inmobiliario Español entre el 2010 y el 2011 estallará la burbuja del ladrillo. 
 
2. La oferta global de vivienda nueva y usada adquirirá sus cotas más altas y la demanda estará en su punto más bajo.

 

 
 
3. Actualmente se construyen 870.000 viviendas anuales para una demanda que no sobrepasa las 385.000.

 

 
 
4. Que la recesión es inevitable nadie lo pone en duda, lo que se analiza es cuantos años durará.

 

 
 
5. En España hay cerca de 60.000 promotoras, de las cuales un 35 % ya tiene problemas para cumplimentar sus obligaciones financieras

 

 
 
6. A lo largo de 2008 y 2009 tres de cada cuatro sociedades promotoras desaparecerán. Actualmente ya hay muchos cadáveres vivos en el sector.

 

 
 
7. Las empresas españolas están enfrentándose al inconveniente que supone el cambio de percepción de riesgo del país porque eso modifica en términos de severidad las condiciones crediticias con las que deben trabajar. Ese nuevo elemento inesperado aparece por el miedo a una explosión de la burbuja inmobiliaria.

 

 
 
8. Standard & Poors cifra la deuda española alrededor del 106% del PIB nacional, casi 40 puntos por encima de la media europea.

 

 
 
9. Las compañías inmobiliarias españolas están siendo bloqueadas de las negociaciones con sus acreedores porque están teniendo dificultades para sindicar préstamos.

 

 
 
10. Hace un año cualquier entidad bancaria era capaz de prestar el 120% del valor neto de un activo, pero actualmente, pocos bancos financiarían más del 30% del valor neto de esos mismos activos en el caso de algunos grupos inmobiliarios.

 

 
 
11. Hace tres años los bancos y cajas españoles significaban el 80% de la titulación hipotecaria de Europa. Hoy, analistas como Edwin van Lumich de Fitch Ratings advierten que nadie quiere comprar esos valores y el hecho más grave es que el ciclo crediticio expansivo ha finalizado y no se sabe hasta cuando.

 

 
 
12. Leslie Crawford, que seis meses antes que nadie destapó el pufo de Afinsa y Fórum filatélico, advierte que la burbuja inmobiliaria se refleja en el aumento desmedido para operaciones corporativas por parte de de las empresas del sector.

 

 
 
13. El aumento frenético de casi un 37 % en adquisiciones de valores patrimoniales a nivel de empresa no ha servido para reducir el segundo déficit de la cuenta corriente más grande del mundo porcentualmente y segunda en términos absolutos.

 

 
 
14. Los bancos británicos que trabajan en España tienen dificultades con los préstamos a las grandes corporaciones.
15. Los agentes financieros advierten en las tertulias económicas de toda Europa que la bolsa de Madrid ya ha pinchado, pero que actualmente vive una volatilidad ficticia a la espera de los primeros datos negativos en materia de empleo que se esperan para final de año.

 

 
 
16. En la bolsa española las empresas que en su día empujaron la economía española a máximos históricos ahora son tratadas como apestadas.

 

 
 
17. Los promotores aseguran que el descenso de ventas es de un 7,8% pero no muestran ningún informe de ninguna consultora independiente que no tenga intereses en el territorio español.

 

 
 
18. Los números oficiales de ventas no se corresponden con los que manejan los medios internacionales. Si solo hubiera bajado un 7% el ritmo de venta de pisos porque 1 de cada 2 inmobiliarias de este país ya han cerrado en lo que llevamos de año.

 

 
 
19. Entre el 30 y el 40% de las rentas del estado dependen de la construcción de viviendas por lo que parece inevitable un problema estructural.

 

 
 
20. Vender ya no es tan sencillo. La obra nueva se acumula pendiente de compradores y cuando se trata de deshacerse de un piso de segunda mano para acceder a otra la cosa se convierte en una odisea.

 

 
 
21. El ritmo en el incremento de la vivienda ha sido de un 5,8 en el ultimo año, el más bajo desde 1998. Lo incomprensible radica en que aun así el número de hipotecas que se concedieron en el primer trimestre de 2007 ha aumentado un 20% con respecto al año anterior. ¿Sonambulismo?
22. La deuda de la principal empresa del sector, Sacyr, se ha doblado en un año y alcanza los 18,8 mil millones de Euros, más o menos unas 17 veces sus beneficios antes de aplicar los impuestos y los costes de depreciación amortizado.

 

 
 
23. Sacyr, pese a esa gigantesca deuda no han sido capaces de, no obstante, alcanzar el control de Repsol o de Eiffage. Probablemente esa deuda sea estructural y no monetaria por lo que no disponen de efectivo para formalizar una operación corporativa de esa envergadura.

 

 
 
24. Algunos directivos inmobiliarios, en privado, saben que los empresarios de sus compañías se verán obligados a realizar despidos masivos entre octubre y diciembre de este año.

 

 
 
25. Esos mismos responsables silencian la realidad y observan como sus jefes intentan vender los terrenos que tenían que edificar y procurar una liquidez que ya empiezan a no tener. Ante el inminente vencimiento de los créditos concertados con diferentes cajas, esa liquidez es agónica.

 

 
 
26. Se aprecia una importante dificultad y negativa en ocasiones por parte de las Entidades financieras Europeas en comprar titulizaciones de deuda hipotecaria de las españolas porque utilizan datos que a nosotros se nos ocultan.

 

 
 
27. El aumento geométrico de la morosidad (tanto a nivel privado como de Empresa, como la que vendrá a nivel de promotores insolventes), van a poner en una situación verdaderamente difícil a gran parte de la banca en España.

 

 
 
28. Las ofertas de captación de pasivo que ya están haciendo diferentes entidades iniciando volatilidad en el tipo de interés que ofrecen responde a la desesperación que se tendrá para captar un pasivo del que no disponen.

 

 
 
29. El aumento del desempleo en el sector puede ser importante en los próximos dos años. Las miles de oficinas abiertas en los últimos tiempos se antojan no rentables en la actualidad y críticas en un futuro próximo.

 

 
 
30. Desde lejos se puede identificar el destello de la explosión. El número de viviendas visadas ya ha caído un 84% en junio. Pocos promotores van a lanzarse a promover edificios condenados a no venderse. En 2008 el paro inmobiliario será de dimensiones desconocidas.

 

 
 
31. Los pisos tardan mucho más en venderse y hay gente desesperada por hacerlo puesto que compró sobre plano, como inversión y, a la hora de escriturar, se encuentra con unos tipos de interés mucho más altos que le imposibilitan hacerlo.

 

 
 
32. El paro cayó en junio en 7.362 personas. Es el peor dato en un mes de junio desde hace diez años. Todos los grupos políticos y sociales han coincidido en que empieza a notarse una cierta ralentización en el ritmo de crecimiento del empleo. Todos menos el Gobierno se empeña en restar importancia a la estadística.

 

 
 
33. Hace meses que se veían desequilibrios importantes y algunos profesionales vinculados a la economía nos preguntábamos cuánto tardarían esos desequilibrios en hacer mella en el empleo.

 

 
 
34. La gran catástrofe de la situación que podemos empezar a vivir: de menor consumo y más apreturas de los presupuestos familiares por la subida de las hipotecas, es que el empleo se resienta. Entonces sí que las alertas se pondrán al rojo vivo puesto que lo peor para una economía es que la creación de empleo no vaya bien.

 

 
 
35. Mientras los síntomas son internos, se pueden ir manipulando cifras: estadísticas made in Trujillo, informes edulcorados, inflaciones con niveles cambiantes y diversas cortinas de humo. Pero hay una cifra inapelable que los telediarios no pueden tapar: la de paro.

 

 
 
36. Entre los culpables de este estropicio hay esos que desean enriquecerse a costa del trabajo ajeno gracias a especular con la vivienda. Son los que se ríen de los que tras muchos años de esfuerzos y estudios han conseguido únicamente un empleo dignamente remunerado que no les permite sumarse a la orgía especuladora y que les obliga a verla desde fuera, con una sensación que oscila entre la frustración y el asco. Uno de los motivos de esta situación es el escaso nivel intelectual, cultural y ético de un gran número de estos barrigones nuevos ricos.

 

 
 
37. La morosidad se dispara un 45%”. Se calcula que hay 2,5 mil millones de euros de agujero. La mayoría son cadáveres financieros de visa a expensas de entrar en quiebra técnica por cualquier imprevisto.

 

 
 
38. La morosidad incesante responde a los crecimientos de tipos de hace un año, cuando estaban en el 3%. Ahora están al 4,5% y subiendo.

 

 
 
39. Ese tipo de morosidad doméstica es tan grave como la de las promotoras que se encuentran en niveles de insolvencia latente a causa de créditos descomunales para proyectos sin salida comercial. Por ejemplo, el famoso “Pocero” debe 790 millones de Euros a la Caja de Ahorros Mediterránea.

 

 
 
40. El BBVA vendió 720 millones de euros de su cartera de morosos. Esta cifra sólo es una parte del agujero. Si sólo el BBVA tiene eso, y no es todo lo que tienen en cartera debida, habría que ver lo que tiene cada caja de ahorros de esas que concedían los créditos sin demasiados complementos o con las nóminas falsificadas después de engordar las tasaciones.

 

 
 
41. Otra entidad con problemas es el Banco de Sabadell. En este caso el problema se llama Astroc. La mayoría del activo de la compañía valenciana fue adquirido por mediación de créditos puente y sobretasación accionarial aportado por estudios e informes del banco catalán.

 

 
 
42. Varias entidades financieras están comenzando a sacar a la venta parte de sus carteras de deuda hipotecaria ante el temor de un aumento de la morosidad en el sector.

 

 
 
43. Un gran número de hipotecas llevan varios meses arrastrando retrasos. En términos de gestión bancaria y de cobro a eso se le llama “un futuro”, es decir, un ejecutivo garantizado y un embargo de resultado negativo para la entidad puesto que en muchos casos, la deuda es superior a la valoración del inmueble. El silencio en este tema es absoluto. Ni gobierno ni bancos pretenden remover la basura. Pero el nivel de morosidad sigue creciendo y pronto será difícil ocultarlo.

 

 
 
44. Nuestra situación parte de un idolatrado Rodrigo Rato. Hizo una devaluación encubierta de la moneda única en España. La subida de precios y la inflación se ocultó descaradamente para que las nóminas se quedaran como estaban. Los tipos de interés anormalmente bajos desataron los créditos y la locura. Fue el ministro de la estética financiera en un primer momento, pero también fue un pésimo gestor a largo plazo que nos condujo a la situación actual.

 

 
 
45. Solbes lo ha hecho aun peor. Los errores están encadenándose legislatura tras legislatura. Las reformas estructurales son de perfil bajo y nadie se atreve a decir las cosas con sus dos apellidos. En lugar de mentir como Pinocho y hablar de bonanza, sería preferible decir la verdad.

 

 
 
46. El grupo Santander ha decidido vender su patrimonio inmobiliario. En principio para comprar bancos italianos y sacar el dinero del circuito español. Esa es la confianza que le dan a nuestra economía.

 

 
 
47. El BBVA hace lo mismo.

 

 
 
48. En los próximos años, tres cuartas partes de las 60.000 promotoras existentes en el mercado español, desaparecerán. Lo prevé Fernando Rodríguez y Rodríguez de Acuña en su Anuario Estadístico del Mercado Inmobiliario Español 2007.

 

 
 
49. El número de empresas relacionadas con el ladrillo que se han creado en el sector inmobiliario español en la última década es espectacular. El pasado 10 de noviembre de 2006, había informaciones que detallaban que se han creado más de 100.000 empresas de la construcción desde el boom del 96.

 

 
 
50. Al Gremio de Constructores le consta que las grandes compañías están empezando a abandonar proyectos porque no les salen rentables. Algo que las pequeñas no pueden hacer. Muchos promotores han comprado solares por encima de su precio y han descuidado la gestión de sus empresas, que dada su ineficiencia no podrán superar una época de ajuste.

 

 
 
51. La previsión de que el volumen de ventas en 2008 será de un 30% inferior al que se contabilizó en los ejercicios 2004/2005, el clash flow de un –30% motivará la ralentización en los tiempos medios de venta y un resultado ordinario en 2008 inferior al 7%, provocarán que las inmobiliarias no puedan atender sus obligaciones financieras.

 

 
 
52. El problema añadido que traerá esta situación es un aumento de la morosidad, que podría llegar al 1 por ciento, ya que el 40% del crédito hipotecario está en manos de las promotoras.

 

 
 
53. El crecimiento de estas empresas se ha apoyado en un ciclo alcista del mercado inmobiliario, en el que la oferta de vivienda nueva ha sido absorbida por una demanda que no ha dejado de aumentar, lo que ha favorecido la subida de los precios. Ahora la situación se ha dado la vuelta, ya que la demanda caerá este año en torno al 5%, al tiempo que se generará un exceso de oferta que podría llegar al millón de viviendas, ya que en los últimos tres años se han iniciado una media de 700.000 pisos frente a una demanda de 400.000.

 

 
 
54. La subida de los tipos de interés, que ha provocado en 2006 una disminución de la renta disponible de los hogares de entre el 2,5 y el 3%, que podría llegar hasta el 5% este año.

 

 
 
55. Lo que ocurra después de 2009 dependerá en buena medida de que la oferta y la demanda consigan ajustarse, ya que en caso contrario se daría una de las condiciones necesarias para que los precios comiencen a caer en 2010, lo que al contrario de lo que la gente cree, sería la peor noticia para los que desean acceder a una vivienda.

 

 
 
56. El descenso del valor patrimonial elimina los valores de tensión economica principales. Sin embargo es dificil pensar que eso vaya a pasar en esos términos. Sería necesario que se produjera en un contexto de recesión económica durante un periodo amplio, como ha ocurrido en Japón o en Alemania, donde, sin embargo, el precio de la vivienda nunca cayó de manera abrupta.

 

 
 
57. El precio medio de la vivienda caería de manera “suave y continuada”, entre el 1 y el 2% anual, durante el periodo 2010-2014. Esta situación está empezando a producirse con algunos productos marginales como las residencias de vacaciones, las viviendas muy caras y las situadas en extrarradios sin consolidar, donde ya existe un exceso de oferta y una debilidad de la demanda.

 

 
 
58. Las empresas inmobiliarias empiezan a maquillar sus cuentas. Mantienen el valor de sus acciones a cambio de incrementar las compras de cartera con créditos internos. Inflar el valor de las acciones es una actividad habitual en empresas cotizadas de este sector a nivel medio con activos exclusivos en el mundo patrimonial y sin diversificación. Poco a poco, se recorta el margen de maniobra de estas empresas. Los clientes no llegan y los bancos van tomando el control de esas empresas para ver qué hacen con el dinero. Los embargos se reducen al mínimo para no desmontar de forma precipitada el castillo de naipes en el que se sujeta todo este escenario.

 

 
 
59. El Daily Telegraph lleva meses explicando que el Banco de España está vendiendo apresuradamente sus reservas de divisas y de oro. Dice este periódico que ya sólo le quedan 13.200 millones de euros, frente a los 76.000 de Francia o los 86.000 de Alemania.

 

 
 
60. Esas divisas parecen tener la función de muleta a un monumental estropicio patrimonial cuya morosidad se apercibe ya mismo. Suele creerse que las reservas ya no importan cuando un país pertenece a la Eurozona, pero esta creencia ignora un punto crucial en el funcionamiento de la Unión Monetaria: la responsabilidad de los 13 bancos nacionales a servir como último prestamista en una eventual crisis.

 

 
 
61. Para los que consideren que el Banco Central Europeo intervendrá tengo malas noticias. EL BCE solo dispone del 13% de las reservas de la UE y el resto está en las arcas de cada país por lo que dudo mucho que se embarguen por nosotros. Por cierto, Argentina también vendió todo su oro justo antes del corralito porque el FMI le impidió devaluar su moneda. En España el Euro no puede devaluarse por zonas.

 

 
 
62. Sociedad de Seguros emitió una nota en la que explicaba que el déficit de cuenta corriente está completamente fuera de control. Tenemos el peor déficit de nuestra historia y el peor de Occidente. Todavía no es algo que esté “a pie de calle”, pero es una gran preocupación para los economistas. El futuro es desalentador puesto que el tema va a ir a peor en los próximos 18 meses.

 

 
 
63. El Insitituto Lombard Street Research ha publicado que la nueva ley del suelo del actual gobierno es como cerrar la puerta del establo después de que se haya escapado el caballo. Los precios de la vivienda han llegado claramente al máximo y se están desacelerando rápidamente. Los especuladores estuvieron, pero ya se han ido.

 

 
 
64. El Banco de España está vendiendo todo lo que tiene: bonos, divisas y patrimonio. Quien crea que el BdE está intentando rentabilizar alguno de estos activos se equivoca puesto que los tres valores no pueden estar en máximos al mismo tiempo. Ley fundamental de economía amigos. Está claro que hay una liquidación masiva por un motivo concreto. Nadie lo explica y nadie es capaz de hacer una pregunta con cierta coherencia al gobierno.

 

 
 
65. Se está cometiendo un terrible error con pretender el equilibrio de la balanza de pagos vendiendo oro para que eso conste como exportación. Liquidar reservas a nivel cosmético es un absurdo de tamaño bíblico.

 

 
 
66. Nadie explica por qué se malvende el oro a toda velocidad por debajo de su valor de mercado, ni a dónde va ese dinero. También estaría bien saber por qué se venden los bonos norteamericanos (US Treasuries) y los ingleses (British gilts).

 

 
 
67. Una de las posibles explicaciones reside en la cadena de sucesos que llevarían a la falta de liquidez del propio Banco de España. Imaginemos un promotor que no alcanza puntualmente sus pagos por culpa de un descenso de ventas. Recordemos que el 30 % del PIB lo deben los grandes promotores a los propios bancos y cajas. Esas deudas solo se pagan con la venta de las viviendas puesto que el promotor grande y el mediano trabajan con dinero prestado completamente. El pago de personal y cuotas bancarias es insostenible y deja de pagar al banco o caja porque sin personal no puede continuar la obra. El dinero que la caja no cobra no era suyo sino que pertenecía a los depósitos de los clientes o al crédito interbancario. La caja de ahorros paga un crédito que ella no cobra hasta que se le acaba la liquidez. Es en ese preciso instante que aparece el Banco de España. Cuando son demasiadas cajas las que solicitan esa obligación prestamista de garantía del Banco de España este se queda sin dinero efectivo. Ahí aparecen las divisas, el oro y los bonos. Se venden para obtener recursos financieros y seguir sufragando los impagos más importantes de las entidades bancarias.

 

 
 
68. ¿Que pasaría si el flujo del punto anterior falla y una caja de ahorros liquida en negativo y no puede hacer frente a la solicitud de liquido por parte de sus depositarios?

 

 
 
69. ¿Que pasará cuando el problema sea el paro y no tan solo los tipos de interés?

 

 
 
70. ¿Que sucederá cuando esos impagos toquen directamente a las familias que deben el 90 % del PIB español?

 

 
 
71. ¿Que pasaría si el síndrome forum filatélico y el “¡dame todo mi dinero ahora!” corriera por las cajas y bancos españoles?

 

 
 
72. El Informe Especial para el extranjero del Monnex Deposit atribuyó a España un amenazante parón inmobiliario, una crisis hipotecaria, una cadena de revisiones de las hipotecas, un colosal déficit exterior y una quiebra del banco central. Cuentan que el Ministerio de Economía español está en estado de pánico, vendiendo todos los activos de cualquier tipo. para acudir al rescate de España. El BCE no tiene ningún sistema para garantizar los préstamos. El peso del sector inmobiliario arrastra a toda la economía española, y España es el país que más abusa de las ventas desesperadas de oro.
73. No hay ninguna organización de la Unión Europea para acudir al rescate de España. El BCE no tiene ningún sistema para garantizar los préstamos. El peso del sector inmobiliario arrastra a toda la economía española, y España es el país que más abusa de las ventas desesperadas de oro.

 

 
 
74. No ha habido ninguna información en ningún medio económico acerca de las masivas ventas de oro. Hay un interés en no informar debidamente a la opinión pública española sobre el oro o cómo su precio está fluctuando.

 

 
 
75. La morosidad no es la que nos dicen, como ya se sospechaba, la morosidad que declaran los bancos es una cifra ficticia.

 

 
 
76. El terror bancario se llama Pacto Basilea II porque obliga a las entidades de crédito a llevar la contabilidad real de riesgos al día.

 

 
 
77. Para los que pensaban que la industria podría rescatarnos del matadero tengo malas noticias otra vez: las actividades que experimentaron las mayores subidas en la media durante el periodo de enero-abril de 2007 fueron la fabricación de maquinaria y material eléctrico, con un 22,1%, y la fabricación de muebles y otras industrias manufactureras, con un 21,6%. Por el contrario, la extracción de productos energéticos cayó un 19,2% y la fabricación de máquinas de oficina y equipos informáticos bajó un 14,2%. Es decir el crecimiento de la industria española proviene de aquella que alimenta a la construcción.

 

 
 
78. En España hay una voluntad de silenciar lo que sucede, de negar el pinchazo de la burbuja. Solo es noticia cuando de lejos y sin profundizar sale en algún informativo.
79. La principal fuente de información de los ciudadanos no son los medios de comunicación habituales sino la blogosfera y los medios internacionales. Como en tiempos de la posguerra en que los que querían saber que pasaba en España escuchaban clandestinamente Radio Paris.

 

 
 
80. En el informe bianual del FMI de “previsiones económicas mundiales” alerta de la sobrevaloración de la vivienda en España. Aseguran que en el contexto de alza en los tipos de interés las presiones sobre la economía serán insostenibles a medio plazo.

 

 
 
81. El Informe del Deutsche Bank explica que en 1997 la aportación al PIB de la construcción de vivienda era del 6% y se ha pasado al 13% en 2006. En referencia al sector inmobiliario en su conjunto esa aportación ascencendería al 21%.

 

 
 
82. Si se suma la densidad industrial y de servicios ligada al sector inmobiliario, la aportación al PIB alcanza un peligroso 34%. Algunos aseguran que es aun mayor pero que no se publican datos fidedignos porque asustaría.

 

 
 
83. Con el bajón de precios previsible en 2008 con potencial continuidad en 2009 y 2010 el -5% de productividad del sector en 2008 se extendería a 2009 y 2010 a ritmos difícil de prever si el descenso de la demanda de nuevas viviendas fuera más intenso.

 

 
 
84. El Ministerio de la Vivienda debe acelerar la creación de un servicio de estudios que genere estadísticas y predicciones fiables sobre la dinámica del mercado de la vivienda en España. Será la forma más rigurosa de enfocar la política de vivienda, más allá de planteamientos voluntaristas.

 

 
 
85. Así mismo nos vendrá bien disponer de un poco más de luz sobre las perspectivas de este importante mercado.

 

 
 
86. Los arquitectos llevan meses pidiendo pidiendo medidas urgentes. Resulta que a los arquitectos españoles no les salen las cuentas. Creen insostenible el ritmo de edificación de viviendas. Y es que los datos de 2006 con 857.000 viviendas han roto todas las expectativas.

 

 
 
87. El Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos ha querido llamar la atención de los riesgos que puede suponer mantener el aumento de la oferta inmobiliaria.

 

 
 
88. Para explicar la explosión constructora de viviendas y el fuerte ritmo mantenido en los últimos cuatro años se recurren a muy conocidas variables: rápido crecimiento demográfico, la demanda turística y la bonanza económica actual. Pero todos estos factores son insuficientes para explicar que desde 2001 se estén construyendo cada año en España del orden de 600.000 nuevas viviendas y que el número de hogares nuevos se sitúe en unos 240.000 en cada año. Hay 360.000 viviendas por encima de esta última cifra.

 

 
 
89. Las compras de viviendas cayeron un 7,23% en 2006. En el caso de la vivienda nueva la reducción de las compras y ventas fue de un 10,11%. La caída fue generalizada en todas la comunidades. Los datos del primer semestre de 2007 no se harán públicas de momento. Se esperan datos terroríficos. En el primer trimestre el descenso de ventas puede haber rozado el 50% según algunos medios internacionales.
90. A estas alturas es de suponer que alguien se diera cuenta que de cargarse el sector de la construcción seria cargarse la economía del país. De momento nadie ve una salida a esta ratonera en la que nos hemos metido y por supuesto el mutismo acerca del cataclismo inminente responde a la posibilidad de que dando tiempo, el milagro se conforme y que la industria alcance ritmos de competitividad que ahora no tiene.

 

 
 
91. La mayor fábula era esa en la que se destaca que los gobiernos, sea el que fuere, han procurado bajar el precio de la vivienda. Si los precios bajaran, que bajarán, aunque solo fuera un poquito, las administraciones se quedarían sin recursos. El tan nombrado superávit de la administración se debe a este estruendo gigantesco que ha sido el sector inmobiliario y sus cuotas fiscales. Sin ladrillos no hay superávit. Y sin incrementos de precio no hay inversores que rellenen los desproporcionados números de sobreoferta en vivienda.

 

 
 
92. Las tasaciones están en franca crisis de credibilidad. Julio Segura, el que fuera presidente de la CNMV acusó a principios de año de que CB Richard Ellis, la principal consultora de tasación, calculaba de forma deficiente el valor del famoso Net Asset Value. Al parecer los activos de las inmobiliarias se valoraban a la carta con el popular “el que paga manda”.

 

 
 
93. Otras consultoras como Knight Frank, Aguirre Newman y Jones Lang Lasalle reconocen en privado que el Net Asset Value, los activos de la empresa restándole la deuda en que ha incurrido para financiarlos, es un valor subjetivo que valora hipótesis financieras sin confirmar. Admitieron que eso sucede desde hace cinco años.

 

 
 
94. La ministra de la vivienda, Carmen Chacón, no hará nada. Las cantidades estipuladas y previstas en los planes generales de Edificación no pueden salirse de sus márgenes presupuestarios y de sus competencias que son mínimas. Chacón ha sido nombrada para lavar la imagen del ministerio en cuestión que destrozó la Trujillo.

 

 
 
95. Ante la advertencia del Banco de España a que las cajas y bancos se preparen para un enorme número de impagos de créditos, Caja Madrid tuvo que retirar momentáneamente una titulación de créditos hipotecarios de gestión suiza por 1500 millones de euros. Otras cajas más pequeñas tuvieron que hacer lo mismo pero sin la garantía que suponen los fondos de estructura y fianza que tienen en el cofre aséptico del país helvético.

 

 
 
96. El relator especial de la Onu para la Vivienda, Miloon Kothari ha recomendado al gobierno que alerte abiertamente a ciudadanos e inversores de que el pais se enfrenta a una grave crisis. Advierte que no informar de este hecho es acentuar la ruina y la decadencia de las familias que siguen endeudándose ajenos a la tormenta.

 

 
 
97. Kothari asegura que el 0,3% de los españoles no pagarán sus hipotecas durante 2008. La situación será insostenible a largo plazo y podrá ser extremadamente dramática si los tipos alcanzan el 5.5%, algo que ya se comienza a descontar en algunas bolsas europeas.

 

 
 
98. El enviado de la ONU solicita desesperadamente que el gobierno informe claramente a los españoles de que ese momento va a llegar irremediablemente. Ya no hay vuelta atrás y todos tenemos derecho a saber que tenemos una enfermedad muy jodida.
99. Es inaudito que en esta situación de preocupación creciente por la evolución de la economía española el Gobierno siga mirando para otro lado y engañando a los ciudadanos sobre la que se avecina. Esa euforia ridícula que desprende el gobierno en materia económica es una gravísima irresponsabilidad que le pasará factura tarde o temprano. Lo peor es que a todos nos pasaran los recibos de esa factura.


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